De libros y bibliotecas

Esto le pasó al amigo de un amigo. Un día se dirigió a una de esas ferias del libro que hacen en cualquier lugar, en donde los libros no son baratos, ni abunda la variedad títulos, y si los hay, lo complicado es encontrar algo que cumpla las necesidades. Casi siempre uno termina decepcionado porque en la búsqueda de títulos específicos se topa con un exorbitante precio o con un simple "No lo tenemos".

Pero bueno, su caso es aún más difícil de contar, el amigo de mi amigo, es como un personaje de novela de Benedetti, usa gafas negras incluso en lugares cerrados, viste una gabardina beige hasta la rodilla y un sombrero combinado. También utiliza un bastón negro de madera barnizada, tal vez por su edad avanzada, tal vez por su ceguera accidental. Darío trabajó como maestros varios años en un Centro de Rehabilitación y Enseñanza Especial, estudió Turismo en la Universidad Pública y después de su fatal accidente y depresión constante, se dio cuenta era necesario seguir aprendiendo. Así fue como llegó a aquella venta de libros anunciada por todos los medios en la ciudad.

Jamás confíen en la industria privada, ni su sistema de quejas, a nadie le importa la inconformidad. -¿Cómo es que no tienen libros en Braille? Está bien que no tengan A la orilla del río de piedra me senté y lloré ó Tiempo de Ganar (Libro que supongo hace un tremendo análisis del próximo Mundial, en donde la selección mexicana tendrá un papel primordial, esta vez sí) Pero... ¿Qué tampoco tienen Audiolibros?

La verdad es que molesta cuando los voceros de la industria cultural salen con declaraciones de "Es que México no lee". Como si la buena cultura dependiera de cada quién, como aquellos libros de realización personal en donde "Tú eres dueño de tu vida" y si no eres exitoso es que no lo deseas con fervor. Sí, híbridos de yo no sé, donde el éxito va con la religión y los números mágicos. Vaya, y que después de la firma del TLC y que los programas educativos cambiaran no tiene nada que ver, supongo, con la falta de conocimiento cultural. Peor aún, siendo discapacitado, inferimos que lo que menos te ocupará en la vida será leer un libro.

Ya mejor ni les cuento la historia del amigo de mi amigo que vive en uno de los 48 municipios que ya recibieron recursos etiquetados para la construcción de las bibliotecas digitales en el Estado de México, y quién sabe por qué, las siguen confundiendo con las aulas digitales Telmex.