Vendrán lluvias suaves

"And Spring herself, when she woke at dawn,

Would scarcely know that we were gone"


El 5 de junio de 2012 la primavera se enteró de la partida de uno de los más grandes escritores estadounidenses de ciencia ficción, Ray Bradbury. Su obra ha sido adaptada a la pantalla grande como: Farenheit 451 (1966), en series televisivas como Twilight Zone y como génesis visual de los 80's: Crónicas Marcianas, también colaboró como guionista en películas destacadas, por ejemplo Moby Dick (1956), de John Huston.

-4 de agosto de 2026- Un robot sirve el desayuno y comunica sus labores a los habitantes inexistentes de un hogar de California, Estados Unidos. Persisten las siluetas de los habitantes carbonizados en el interior de la casa antes de la explosión nuclear. Vendrán lluvias suaves, como se titula el penúltimo capítulo de Bradbury en Crónicas Marcianas, fue representado en 1984 por el ruso Tulyakhodzhayeu en una animación. Con un poema de Sara Teasdale del fin del mundo, una voz recita "There will come soft rains, and the smell of the ground...". Las imágenes de esta adaptación son alucinantes, una paloma revolotea por la casa deshabitada escapando de su muerte, los robots sirvientes continúan con las tareas del hogar como si sus amos aún vivieran, la paloma se posa en una estatuilla de Jesús crucificado, y mientras la presa escapa, el robot atraviesa la imagen de Cristo con un brazo de taladros gigantes. Ni Dios nos salvará del fin y sólo quedará la naturaleza.

El relato de Crónicas Marcianas (1950) inicia en enero de 1999 con El verano del Cohete, para terminar en octubre de 2026 con El picnic de un millón de años en un mundo postapocalíptico. Escribe Jorge Luis Borges en el prólogo: "Los marcianos, que al principio son espantosos, merecen su piedad cuando la aniquilación los alcanza. Vencen los hombres y el autor no se alegra de su victoria. Anuncia con tristeza y desengaño la futura expansión del linaje humano sobre el planeta rojo".

En la obra de Bradbury encontramos una crítica enorme hacia el progreso, sobre la robótica y la tecnología, el afán de dominar a los Otros y el Estado protector, que por supuesto no desea personas infelices, porque leer nos hace pensar y pensar nos hace infelices, mejor quemar las bibliotecas. Ya lo dijo el sociólogo polaco Zygmunt Bauman sobre el uso de la tierra: es imposible lograr un aumento infinito en la producción sin que ésta sufra cambios caóticos. Y persiste la interrogación ¿Hacia dónde vamos? Quizá Marte... Sin embargo, no todos.