Géneros y más géneros

Un anciano aparece en primer cuadro, imágenes intermitentes del mismo hombre que se convierte en joven, en niño, anciano, luego en joven de nuevo. La siguiente secuencia trata de un sepelio que parece un festín, una mesa repleta de platillos sobre una tumba, todos ríen y gozan descontroladamente. Para terminar en un collage de tomas fijas de distintos lugares; una escuela, un parque, una casa abandonada y una recta sin fin.

En la segunda década del siglo XX en México surgieron propuestas eclécticas, más allá del bien y el mal, secuencias marcadas por un ritmo libre, carentes de explicación y justificación. Una nueva manera de ver, lo ya visto. En 1964 nació “La fórmula secreta” de Rubén Gámez, filmada exclusivamente para participar en el primer Concurso de Cine Experimental, con el escritor Juan Rulfo en los textos y Jaime Sabines en la voz. La película trata sobre un país desgastado, acechado por la cultura “Norteamericana” con la fast food y la Coca- cola como una transfusión directa de sangre, una secuencia de un indígena aferrado en salir a cuadro. “La verdad es que cuesta trabajo aclimatarse al hambre, y aunque digan que el hambre repartida entre muchos toca menos. Lo único cierto es que aquí, todos estamos a medio morir y no tenemos ni en donde caernos muertos…”

Las posibilidades del cine crecieron enormemente en los últimos 20 años y con ello las instituciones tradicionales se ven en la exigente necesidad de abrir sus puertas. Aunque los límites parecen difusos, es claro que las jerarquías en la industria cultural del cine persisten y los festivales representan una alternativa para distribuir estas creaciones, más allá del estímulo económico, importa que todos volteen la mirada.

En la multiplicidad de los caminos al progreso, la tecnología se apoderó de un público marcado por el quehacer, permite que países fuera de la industria cinematográfica sobresalgan. Por ejemplo Perú con “La teta asustada”, o“Morir como un hombre” en Portugal. La creatividad y la sola intención de contar historias se convierten en ingredientes principales para llevar el cine de todos lados, a todos lados. Este nuevo cine, ya no único;nos deja una herencia marcada por la libertad en el lenguaje audiovisual, convirtiendo cada película en su propio género.