Época de lluvias y mal tiempo

Días fríos, días lluviosos. Para vivirlos existen dos maneras, la primera es salir de casa esperando que el aguacero no nos alcance y, en todo caso, gozar el espectáculo natural que llena las calles de reflejos. La segunda, que me permitirá abordar los terrenos de la cursilería y el romanticismo moderno, es salir siempre con paraguas en mano, sombrero y abrigo de lana.

Un paraguas sirve de muchas formas, incluso para ser testigo de amores fundados bajo la lluvia, sellados, claro, con un efusivo beso. La lluvia es un elemento fundamental en los relatos de amor. Julio Cortázar escribió en su emblemática Rayuela: "Maga, te acordarías quizá de aquel paraguas viejo que sacrificamos en un barranco del Parc Montsouris" describiendo un instante mágico cuando Horacio Oliveira y Lucía (la Maga) se deshacen de un paraguas hallado en la Place de la Condorde en París. Esa imagen de Horacio tirando solemnemente el paraguas desfallecido por el barranco, mientras la Maga contempla melancólicamente el acto es, por supuesto, un acto de amor.

El paraguas tiene orígenes muy antiguos, aparece en grabados de diversos artículos orientales, abundan los bajo relieves de reyes asirios que utilizaban instrumentos de grandes dimensiones como sombrillas. En la Europa del siglo XVI el paraguas era utilizado con los mismos fines que los asiáticos: cubrir del sol. Según una historia londinense, un hombre de negocios y filántropo, que viajaba a Persia y Rusia, decidió adquirir el lujoso artefacto para cubrirse de las grandes tormentas en su país. Jonás Hanway, como se llamaba el hombre, recibió grandes críticas y burlas por utilizar un objeto considerado femenino.

Mary Poppins, personaje creado por la escritora Pamela Lyndon Travers, que dio vida a la novela que lleva el mismo nombre, es el ejemplo claro de la sociedad londinense que asocia al paraguas con la condición femenina, pues la protagonista es una niñera que se sirve de uno para volar.

Ahora, cualquier hombre con ingenio, buen gusto y refinado no sale de su hogar sin un paraguas en Londres. Quizá de esa imagen retomaron Bill Finger y Bob Kane la idea para crear el personaje de Oswald Chesterfield Cobblepot, mejor conocido como El Pingüino en el cómic de Batman, aunque, según la historia, trae consigo el paraguas porque su madre lo obligó a cargarlo desde la infancia para evitar morir de neumonía como su padre.

En la actualidad los fabricantes de paraguas ofrecen una variedad de colores, tamaños y materiales, así que ya sabe, para esta época de lluvias y mal tiempo, usted decide: con paraguas o sin paraguas.