Siguiéndote los pasos

El poder de las redes

La caída de David Korenfeld Federman, luego del escándalo del helicóptero, confirma una vez más el poder de las redes sociales. Convertidas en un quinto poder –diría que en el cuarto, ya que desplazan cada vez con mayor fuerza a los medios de comunicación convencionales- Twitter y Facebook, son el azote de los políticos de cualquier ideología.

El poder que ambas plataformas ha otorgado a la ciudadanía es inconmensurable y también menospreciado por quienes gobiernan, pues aún no dimensionan hasta dónde puede llegar la ciudadanía con esta herramienta y, por eso, se pretenden controlar con leyes y reglamentos absurdos.

Los mensajes emitidos a través de las redes sociales tienen el poder de multiplicarse, de impactar y de provocar la movilización y la conciencia social. Ejemplos abundan, tanto nacionales como internacionales. Egipto, Brasil, España, Grecia, Rusia, e incluso nuestro propio país tienen experiencia con los llamados y convocatorias lanzadas desde Twitter y Facebook.

La combinación de teléfonos inteligentes o cámaras fotográficas y redes sociales son una poderosísima arma de doble filo; con ella se puede encumbrar a cualquier hijo de vecino, o hacer que caiga, sin remordimiento alguno, uno de los hombres más cercanos al presidente de México, en este caso David Korenfeld.

Llegados a este punto, la clase política mexicana debe entender de una vez por todas que no puede seguir conduciéndose por los caminos de los excesos, de la opacidad, de la corrupción y creer que saldrán impunes.

Hoy os ciudadanos, en su gran mayoría, se dejan ver como personas más pensantes, más críticas, más exigentes, sin importar su condición social. La velocidad con la que corre la información y el fácil acceso que se tiene a ella, la convierte hoy en el mayor activo de la población.

Por eso es que ofenden tanto a la sociedad los despilfarros, los excesos de los gobernantes que, sin pudor alguno, gastan para su propio beneficio los recursos públicos, mientras el país continúa hundiéndose en la miseria y en la inseguridad.

PASOS EN FALSO

Ahora, para quienes ostentan el poder público, no solo es necesario contar con un perfil en las plataformas digitales, sino que es imprescindible saberlas manejar e interactuar con los seguidores o contactos y, sobre todo, quienes tienen una vida pública, conducirse de una manera clara, correcta, transparente, honesta.