Siguiéndote los pasos

Papa

La importancia de México en la religión católica es evidente. Con más del 80 por ciento de la población que la profesa, representa un enorme bastión para el catolicismo. De ahí que las visitas papales tomen una relevancia significativa, tanto a nivel económico, como social y político.

Los mexicanos se han hecho aficionados de los papas. Desde aquella primera visita en 1979, de Juan Pablo II, tan recordada por el hecho de que el Sumo Pontífice se arrodilló y besó el suelo mexicano, nada más al bajar del avión, y que le ganó la devoción de millones de connacionales, hasta la de ahora, la de Francisco, el argentino, que con sus claridosas declaraciones se ha echado al bolsillo a millones de católicos en el mundo.

No es de sorprender que las visitas papales a México hagan aflorar tanto las miserias como las bondades de este enorme país. No es de extrañar que haya quien apoye o reniegue de estas visitas pero lo que sí queda claro es el uso político que se le da a estos personajes.

México es un país laico, en el que se luchó y murieron miles de personas para lograr la separación de la Iglesia y el Estado, pero los políticos, de todos los signos, se han pasado la laicidad por donde más les ha gustado.

El asunto religioso es un tema que entra en el ámbito de lo privado, pero nuestros políticos han preferido hacer públicas sus preferencias religiosas, aunque con ello transgredan la ley. En la visita de Francisco a México han quedado al descubierto las carencias, además de evidenciar más que nunca la corrupción y la impunidad.

El encono que ha levantado la última visita papal tiene su origen en la utilización de la figura de su Santidad. Este señor representa, un mesías, el hijo de dios, una divinidad para un gran porcentaje de la población, para otros –en el cual me incluyo– forma parte de un enorme mecanismo de estructuras de poder a todos los niveles.

Francisco, el máximo jerarca de la Iglesia católica, ha venido con un mensaje de fe y esperanza, pero que se ha desvirtuado. Se le ha llevado a zonas donde la precariedad es más que evidente y que deja al descubierto a políticos falsos y manipuladores.

PASOS EN FALSO

Déjense ya de tonterías. La visita del Papa Francisco no resolverá todos los problemas que ha ido acumulando a lo largo de los años en nuestro país. No porque esté aquí dejará de funcionar la maquinaria. No dejarán de suceder hechos lamentables y vergonzosos, como la huida del Chapo y los desaparecidos de Ayotzinapa, entre otros.