Siguiéndote los pasos

El Nevado

Fuente de inspiración para artistas, pintado, fotografiado, escenario de andanzas, origen de sinfín de historias y leyendas, emblema de nuestra capital mexiquense, fábrica de agua para el Distrito Federal y Valle de México, así es el Nevado de Toluca, al que sólo le queda el nombre, porque debido a la sobreexplotación y al cambio climático, casi nunca tiene nieve.

Ahora, por decreto presidencial cambia su estatus de parque nacional a área de protección de flora y fauna, es decir, habrá zonas de explotación sustentable, públicas y privadas, de acuerdo con el documento oficial.

Si bien es cierto que esto ha causado cierto resquemor, también es cierto que hoy por hoy las condiciones ambientales y sociales del Nevado de Toluca, dejan mucho que desear. Basta con hacer un sobrevuelo por la zona para ser testigos de lo deteriorado y dañado que se encuentra el lugar, ya no existe arbolado, sólo el que bordea la carretera Toluca-Temascaltepec, y un poco más hacia el sur.

Al Nevado se lo acabaron hace años la tala clandestina, agricultura y enfermedad de los árboles. El arbolado es viejo y plagado; de nada han servido millonarias campañas de reforestación, pocas plantas han logrado sobrevivir y no son suficientes para devolver la antigua masa forestal.

Los propietarios del bosque, por razones de tipo cultural, derribaron árboles para sembrar maíz y papa, que es sabido que nunca ha sido rentable porque se tratan, primero, de suelos forestales, no agrícolas y el producto que se logra es de tan ínfima calidad que no sirve para comerciar.

El suelo ha sido sobrexplotado dramáticamente, hay minas por donde se mire; el pastoreo es otro factor a considerar, por no hablar de los incendios forestales, de la tala y los aserraderos clandestinos.

A eso hay que agregarle la poca cultura ambiental de los visitantes y los habitantes de la zona. Adentrarse al área del antes parque nacional significa encontrar basureros por todos lados, miles de desechos inundan los bosques, los barrancos, los caminos, las carreteras.

La montaña que nos recibe al llegar a Toluca la han pintado desde el Dr.

Atl (Gerardo Murillo), hasta artistas locales; es tema de inspiración para muchos creadores. El maestro Leopoldo Flores pintó un mural efímero en una de sus laderas. Es todo un icono, incluso existe una foto de Carlos Hank González (entonces alcalde de Toluca) y Fidel Castro en el Volcán y cuentan que sirvió por unos días como centro de entrenamiento para la guerrilla cubana.

Ya no sabemos si es correcto llamarle nevado, porque se considera como tal a la montaña que tiene nieve perenne (mas allá de las estaciones del año) y el “Nevado” ya no tiene, sólo hay agua nieve y de vez en cuando. La mano del hombre ha dejado su particular huella.