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Mujeres y desigualdad

A pesar de los avances, la desigualdad entre mujeres y hombres, se profundiza. Si bien es cierto que se realizan grandes esfuerzos a nivel internacional para reducir la brecha, también lo es que no se ha logrado generar una nueva conciencia sobre la igualdad de género.

Las mujeres siguen siendo objeto de violencia y de agravio. En un mundo dominado por los hombres, la visión sobre las mujeres se ve reducida a espacios groseros estereotipados o, peor todavía, sin acceso a aquellos lugares que permiten un desarrollo pleno de las capacidades físicas e intelectuales de las mujeres.

En este mundo tan desarrollado todavía persisten las cifras escalofriantes, que nos dicen que 35 por ciento de las mujeres en el mundo han sufrido violencia de pareja o violencia sexual por terceros, en algún momento de su vida. De verdad indignantes estos datos.

O cuestiones tan banales, pero que dan a pensar y afectan directamente a la economía femenina, como el hecho de que las mujeres sigan ganando 30 por ciento menos que los hombres, realizando el mismo trabajo y, en contra parte tienen que comprar más caros los mismos productos que los hombres, es decir, asumen el famoso "impuesto rosa".

¿Esto qué significa?, que aparte de violentadas, maltratadas, vilipendiadas, rezagadas, segregadas, las mujeres tienen que pagar más por un corte de cabello, por ejemplo o por un desodorante, por un perfume, por una crema para el rostro, por una cuchilla para afeitar o por un champú para el cabello. Solo basta checarlo en algún centro comercial. Según la revista Forbes, las mujeres americanas pagan al año mil 300 dólares más que los hombres por productos similares.

En Francia, concretamente, ya se alertó sobre esta desigualdad y el gobierno ha prometido investigar sobre el tema y poner una solución. En Estados Unidos también ya se han encendido los focos al respecto y así por el estilo en otros países. ¿En México?

PASOS EN FALSO

¿En México? En México sale la señora de la casa a dar explicaciones sobre las actividades del hogar, o sea, su misma casa. Desde la más alta esfera del poder, se dan las lecciones de desigualdad. Los asuntos domésticos, los atienden las mujeres, para eso son "las señoras de la casa" o "amas de casa". ¿O no?