Siguiéndote los pasos

Intolerancia

La intolerancia hacia lo distinto, hacia lo que no cumple los cánones impuestos por la sociedad, marcan un fuerte desafío. Hoy estamos viviendo una resaca terrible, después del tiroteo registrado en un bar en Orlando, Florida. Los 49 muertos que ahí quedaron no eran gays, no eran homosexuales, eran simple y llanamente personas, seres humanos, punto. Sin etiquetas.

Pero a este mundo lleno de temores por lo que se sale de lo común, le ha dado por segregar, etiquetar, marcar de algún modo a esos seres humanos, que subjetivamente, nos parecen distintos. Las muertes por homofobia no son distintas a aquellas que se registran por cuestiones de raza, religión, políticos o de sexo. Todas tienen un mismo hilo conductor: el odio a lo diferente.

La aversión hacia los homosexuales ha cobrado muchas vidas, incluso, en pleno siglo XXI, hay siete países en donde se castiga con pena de muerte esta condición. La mayoría de ellos, regidos por un estado islamico: Arabia Saudita, Brunéi, Irán, Mauritani, Sudán, Yemen y Emiratos Árabes.

Las personas muertas en el mayor ataque registrado de este tipo, eran seres humanos, eran hermanos, amigos, hijos, primos, sobrinos, nietos de alguien, sin ninguna diferencia y a quienes ahora lloran sus familiares, sus amigos, y toda esa sociedad que anhela un poco de paz, de tranquilidad, de tolerancia, y sobre todo de aceptación de los demás.

Quien perpetró este artero y cobarde crimen era un joven radicalizado por el estado islámico, y que en diversas ocasiones acudió a ese bar a convivir con quienes consideraba distintos. Los fundamentalistas están reivindicando el atentado.

Este bochornoso pasaje de nuestra historia "moderna" debe dejar conciencia en la importancia de incidir en la educación de las nuevas generaciones. A nosotros como adultos nos toca, si no queremos que sigan existiendo este tipo de actos bárbaros, normalizar estas supuestas diferencias. El sexo es una condición muy personal, íntima de cada persona y nadie tiene derecho a intervenir en ello. Cada persona es libre, posee esa condición desde que nace. Nadie, absolutamente nadie puede coartar esa libertad de decidir sobre su propio cuerpo y su naturaleza.

PASOS EN FALSO

La iglesia católica en México está obligada a condenar estos actos tan bárbaros pero, sobre todo, dejar de calentar los ánimos entre la sociedad. Esas manifestaciones y presiones convocadas para ponerse en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo, no hacen más que azuzar a la gente, sobre todos aquellas personas cerradas, que no quieren mirar más allá de sus creencias. Un día, esto de ser tan intolerantes se les saldrá de control a los obispos. Es mejor que cuiden dentro de su propia casa, que no está tan limpia como quieren aparentar.