Siguiéndote los pasos

Indignante

¿Qué nos falta? En México se supera con creces la ficción, el surrealismo. La decadencia social y política se manifiesta abiertamente, de forma tan "natural" que está a punto de dejarnos de sorprender.

Desde el caso de la otrora famosa "Lady PROFECO", los mexicanos nos hemos dado cuenta de que sí se puede hacer algo, claro, hasta cierto punto.

Pero hemos visto la caída de Humberto Benítez Treviño de la titularidad de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco); David Korenfeld Federman, de la Comisión Nacional del Agua (Conagua); y de Apolinar Mena Vargas, de la Secretaría de Comunicaciones del gobierno del Estado de México, involucrados todos en presuntos casos de corrupción y de uso y abuso de los cargos públicos que ostentaban.

Hoy sale a la luz otro hecho por demás vergonzante. Lorenzo Córdova, presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), sorprendido en una despreciable llamada telefónica donde se burla abiertamente de personas indígenas con las que sostuvo una reunión.

Estas situaciones indignan, dan rabia, pues los personajes aludidos no dejan lugar a dudas de cómo se gobierna en México: con un abierto desprecio hacia los ciudadanos, con abuso de los cargos y de los recursos y, sobre todo, con una enorme falta de sensibilidad y una abrumante ignorancia.

Quienes nos tratan de ignorantes se evidencian como tales. La falta de educación y cultura es un enorme problema dentro de las élites de poder, donde se aprecia más el compadrazgo, el amiguismo o el linaje, sin tener en cuenta la capacidad y, sobre todas las cosas, la honestidad.

Son tiempos de elecciones, los ciudadanos todavía están a tiempo de reflexionar su voto, de buscar una mejor opción de gobierno, de poner un alto al uso corporativo de los gremios y los sindicatos y, sobre todo, está en manos de los votantes defender el sufragio y no acceder a las prácticas electoreras que ponen en marcha todos los partidos políticos.

PASOS EN FALSO

La muerte de un menor a manos de otros menores, en un supuesto juego criminal, deja en evidencia el grave problema de decadencia y podredumbre social en la que vivimos. ¿En qué cabeza cabe creer que lo que pasó al niño de seis años es un juego? Solo en la pobreza mental de funcionarios de México.