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Indignación

Para nadie es nuevo decir que los 43 estudiantes de Ayotzinapa, fueron asesinados a sangre fría por integrantes del grupo delictivo "Guerreros

Unidos"; lo que sí está causando sorpresa e indignación es que desde algunos sectores se esté tratando de eximir al gobierno de su responsabilidad en este atroz crimen.

Si bien es cierto que el gobierno en general -federal, estatal y municipal- no fue la mano ejecutora de estos horrendos asesinatos, lo que es una verdad total y sin tapujos es que este grupo de delincuentes gozaba de protección oficial y que, sin vergüenza alguna, opera a sus anchas en los estados de Guerrero, México y Morelos.

La delincuencia organizada, es eso, un grupo de delincuentes que corrompe a las autoridades para poder operar con toda impunidad. De acuerdo a diversas definiciones internacionales, tanto de la Interpol, como de la Policía Alemana, así como órganos de la Unión Europea, se entiende por delincuencia organizada a una asociación de tres o más personas para delinquir y así obtener poder. "Unen lo político con el delito y funcionan como un aparato de poder, como un Estado paralelo", se advierte en el estudio "La delincuencia organizada y su influencia en la seguridad y defensa del hemisferio".

El análisis también indica que "...Son muchas las causas del gran problema de la delincuencia organizada: La corrupción, la inestabilidad política, económica, jurídica y social; las migraciones; vacíos de poder, entre otras".

Es que solo así se entiende que los 43 jóvenes hayan sido asesinados de manera tan impune, sin que nadie "se diera cuenta", bajo el amparo de las autoridades civiles y militares, que no hicieron su trabajo para protegerlos, sino que se convirtieron en cómplices, en ejecutores de estos asesinatos.

Que no nos vengan ahora a querer decir que el gobierno no tuvo la culpa.

Claro que la tuvo y la tiene, porque no hace ni hizo su trabajo, no cumple con sus obligaciones constitucionales, no protege la vida de sus ciudadanos, en México se vive una total indefensión, en clara vulnerabilidad.

Somos los ciudadanos de a pie quienes realmente estamos cansados de vivir en la zozobra, no los súper funcionarios que viajan en camionetas blindadas y con docenas de guardaespaldas para protegerlos. Esos en lugar de decir que están cansados, deberían de ahorrarse la vergüenza de mentir tan descaradamente.