Siguiéndote los pasos

Focos rojos

El gobierno del Estado de México debería de preocuparle y, sobre todo, ocuparle el alarmante número de asesinatos que se están registrando en el territorio mexiquense. Tan sólo en el mes de enero ya se contabilizan 66 muertes relacionadas con la delincuencia organizada. Ayer, los medios registraban los homicidios de 15 personas, entre ellas dos policías.

Las muertes siempre llevan el mismo sello, desconocidos que acribillan a otra persona, salen huyendo y nadie vio nada. Datos vagos, inciertos, que no permiten la identificación de los atacantes y, la verdad, es que la policía tampoco está por la labor de resolver tanto crimen que se ve por las calles de la entidad.

Los esfuerzos del gobierno por hacer ver que se está trabajando en este tema tan sensible, caen en sacos rotos ante los hechos que registran a diario los medios de comunicación, a pesar de la política de silencio que se ha impuesto para evitar el tema de la inseguridad, es imposible no dar cuenta de lo que sucede a ojos de miles de personas.

Los delincuentes ya no actúan como en otros tiempos, ya no se esconden para cometer sus fechorías; a estas alturas, cualquier hora, cualquier lugar, cualquier momento es apto para que los criminales ajusten cuentas con sus presuntos deudores.

Y para hacer más complicada la situación, la policía sigue estando coludida con los criminales. Hace unos días, los jefes policiacos de losmunicipios de una zona del sur de la entidad como Valle de Bravo, Donato Guerra y Santo Tomás de los Plátanos, fueron puestos a disposición de las autoridades judiciales, acusados de abuso de autoridad y nexos con organizaciones delictivas que operan en la zona sur del estado.

Sumado a estos casos de corrupción e impunidad, al Estado de México se anexa el grave deterioro de seguridad en Michoacán, de donde sale la posibilidad de lo que las autoridades ya le llaman también un "efecto cucaracha, entidad avasallada por redes delictivas que han detonado el surgimiento de grupos de autodefensa.

Los focos rojos están encendidos desde hace mucho tiempo en la entidad mexiquense, las autoridades a lo largo de los años los han ignorado, provocando con ello el crecimiento exponencial de la inseguridad.

PASOS EN FALSO

Toluca, la capital del Estado de México, muestra un rostro desconocido, violento, inseguro, deleznable, sin un futuro esperanzador.

Ha dejado de ser la tierra del dicho "Toluca buen gente, no mata, nomás taranta...", para convertirse en un sitio donde ya es imposible vivir tranquilo.