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Desapariciones

México se ha convertido en una gran fosa común, clandestina, anónima. El problema de las desapariciones forzadas, derivadas de la guerra contra el narcotráfico, cada día crece más y el gobierno parece no estar al tanto de lo que sucede en el país. Hasta ahora, y con trabajos, contabilizan a poco más de 23 mil desapariciones, pero sin que los datos estén del todo confirmados.

Así o peor es el panorama, matanzas clandestinas, o acalladas por el gobierno, han hecho que México se convierta en un sitio de horror. Casos como el de Allende, Coahulia, Apatzingán, Michoacán, Tlatlaya, Estado de México o Iguala, Guerrero, dejan estupefacto hasta al más incrédulo de los personajes.

El problema sigue siendo el mismo, según investigaciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), de Estados Unidos y de Organizaciones No Gubernamentales (ONG´s), advierten que la mayoría de las desapariciones forzadas son propiciadas por las autoridades, principalmente las fuerzas castrenses, muchas de las veces, en colaboración con las bandas de la delincuencia organizada.

La atomización de los carteles de las drogas, durante la lucha contra el narcotráfico, ha traído como consecuencia el nacimiento y consolidación de decenas de organizaciones delincuenciales mucho más violentas y sanguinarias, lo que a su vez se traduce en una mayor violencia en las calles del país.

Tamaulipas, Coahuila, Sinaloa, Chihuahua, Jalisco y Sonora acumulan el 30 por ciento de los casos de desapariciones forzadas, esas en las que intervienen las policías (federal, estatales y municipales, y/o los miembros del Ejército mexicano, de manera colaboracionista con las bandas criminales y del narcotráfico.

Sin embargo, lo que más debemos lamentar es que el propio gobierno federal no haga nada, ni siquiera cuente con una estadística real de lo que sucede y tampoco brinde protección a las familias afectadas por este flagelo, ya que éstas son las que deben sufrir en silencio por las desapariciones de hijas, hijos, esposos, padres y demás familiares, incluso amigos que, en muchos casos, son víctimas colaterales de la violencia que arrasa al territorio mexicano.

PASOS EN FALSO

La televisión catalana realizó un reportaje, muy bien documentado, con testimonios estrujantes sobre la matanza y desapariciones forzadas en Allende, Coahuila, que se mantuvo acallada a lo largo de tres años, por temor a las represalias.

Ni autoridades municipales, estatales ni federales movieron ni han movido un dedo por investigar y saber qué sucedió en el lugar y por qué no se dio a conocer nada del tema.

Todo un poblado masacrado y silenciado por el temor.

Así de ninguna manera se puede vivir en México.