Siguiéndote los pasos

Desafío

Francia se encuentra desde hace mucho tiempo en constante alerta por las amenazas terroristas. El verano pasado, caminando por las calles de Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo, y un sinnúmero de instituciones de la Unión, era común toparse con grupos de soldados que patrullaban, a pie y armados, plazas y avenidas, principalmente donde había grandes concentraciones de gente.

Para muchas personas –me incluyo– era extraordinario, raro e incluso atemorizante ver a estos hombres de verde y armados que vigilaban a las multitudes. Provocaban una sensación de inseguridad, ese temor de que algo podría pasar y por eso el ejército estaba en las calles.

Meses después ocurrió. No en Estrasburgo, sí en París, en la capital, en la llamada ciudad luz.

En el corazón de la república y, por eso, Francia no volverá a ser la misma después de los atentados del 14 de noviembre.

Los franceses se encuentran heridos, tocados, y la respuesta no se ha hecho esperar. A saber si se ha tomado la mejor decisión, a saber si los bombardeos a Siria, al IS (Estado Islámico, por sus siglas en inglés) son el mejor camino para enfrentar, "exterminar" al terrorismo, como dijo el presidente francés François Hollande.

Europa ha sido tocada por el terrorismo yihadista en uno de sus órganos vitales. Las alarmas están encendidas y los países de la Unión buscan soluciones al problema que se ha gestado por muchos años a la sombra y amparo de las grandes potencias.

El terrrorismo ha dado un primer paso, ha sembrado el temor entre las grandes naciones. Entre los ricos y poderosos. Le ha pegado a la población civil, aquella que está alejada de las grandes decisiones de las cúpulas gubernamentales.

Pero también esa misma humanidad es la que sufre viviendo en el epicentro del terror. En los que son rehenes de esos terroristas que quieren imponer con sangre y muerte su ideología religiosa. Es esa misma humanidad que corre a tropel escapando y queriendo cruzar las fronteras hacia el occidente, donde sueñan con una mejor vida, pero se enfrentan a una terrible realidad.

El problema es muy complejo, especialistas, pensadoras, analistas, coinciden que esta es una guerra, que se libra una tercera guerra mundial, pero que no nos hemos dado cuenta. Es la llamada "guerra santa", es aquella que en la que se mata en nombre de Alá.

Pasos en falso

Es verdad que a muchos chocó ese apoyo surgido espontáneamente en redes sociales hacia Francia. Doloroso es en sí que muera tanta gente inocente por actos tan bárbaros, en momentos en que la gente estaba descansando, divirtiéndose, donde en lo que menos se piensa es en la muerte.

Pero también es cierto que la situación se multiplica en muchos lados, que son ignorados, que pasan desapercibidos, donde mueren centenares, miles de inocentes a manos de verdugos que atacan artera y cobardemente.