Siguiéndote los pasos

Decadencia


La policía mexicana está considerada como una de las peores en el mundo. No es una noticia que sorprenda. A diario nos enteramos de hechos que llevan a fortalecer esa percepción de desconfianza ciudadana hacia quienes tienen la tarea de salvaguardar la integridad de los ciudadanos.

Esta semana seis elementos de la policía municipal de Toluca fueron detenidos, junto con su comandante, por ser miembros de una banda de secuestradores. Estos hechos ya no nos causan estupor porque es bien sabido o que son ellos los delincuentes o bien, protegen a quienes los cometen.

Ejemplos de policías involucrados en delitos hay muchos, un sinfín, unos más fuertes que otros, pero todos, al fin y al cabo, vergonzosos sobre todo para quienes nos gobiernan, pues lo que hacen frente a estos hechos es esconder la cabeza hasta que pase la tormenta.

En el último barómetro de corrupción publicado por Transparencia Mexicana, se advierte que 73 por ciento de los mexicanos percibe como "extremadamente corrupta" a la policía de México. Estos índices aumentan si la lupa va más al interior, a las policías municipales, donde se reflejan todos los vicios y las malas prácticas, sobre todo por el bajo nivel cultural de quienes acceden a estos cargos y los salarios miserables que se les pagan.

Las corporaciones municipales son el primer eslabón en la cadena de la corrupción, quienes están a sueldo de narcotraficantes o quienes se organizan en grupos para delinquir, bajo el amparo de una placa y un arma de fuego. Son los Halcones, informantes, infiltrados y también son los primeros en caer.

Es tal el grado de corrupción, que el propio gobernador Eruviel Ávila Villegas, en mayo pasado, dio a conocer que más de 2 mil policías, estatales, municipales y de la Procuraduría de Justicia, fueron dados de baja por no aprobar los exámenes de control de confianza "y representar un factor de riesgo para la población mexiquense".

El mandatario dijo que los elementos fueron cesados por presuntos actos de corrupción, consumo de drogas, nexos con la delincuencia, tener un patrimonio que no corresponde a su salario y presentar documentación falsa. Están por "obligar" a 3 mil más a hacer examen de control de confianza.

Cabría preguntar si los elementos de la policía municipal de Toluca, consignados por secuestro, habían ya sido evaluados en el centro de control de confianza o son de aquellos a los que no se les ha podido "obligar" a hacer el examen.

Sin duda, el desafío de una policía sana y confiable es muy lejano en México; mientras se siga viendo la carrera policial como una salida al desempleo o como un medio para obtener de manera legal un arma para delinquir, poco o nada podrán hacer las autoridades.

La corrupción ha tocado fondo y el fango llegando a la superficie; las únicas víctimas, los ciudadanos que a diario tienen que lidiar con malhechores con uniforme. No en vano la gente dice temer más a un policía que a un delincuente.