Siguiéndote los pasos

El Chapo

Joaquín Archivaldo Guzmán Loera, alias "El Chapo Guzmán", está catalogado por la prestigiosa Revista Forbes, como uno de los hombres más ricos y con mayor poder en el mundo; por eso no es de extrañar que se haya fugado del penal de alta seguridad de Almoloya de Juárez, "El Altiplano".

Sin embargo, a sabiendas de que todos se preguntan lo mismo y nadie da una respuesta sensata a todos los cuestionamientos, las preguntas se repiten, se reafirman las versiones y se da por entendido que el dinero aplicado a la fuga del poderoso narcotraficante, fue entregado a manos llenas.

Siguen sin darse muchas explicaciones; sigue manteniéndose una posición rígida sobre el tema, y el presidente sigue sin regresar al país ante la crisis de seguridad que se vive en México.

El desdén del presidente hacia un tema que pone en entredicho su administración es singular. Es de sorprender que Enrique Peña Nieto no haya movido ni un ápice su agenda por Francia para acudir personalmente a México para atender esta situación.

Lo cierto es que hoy el gobierno de Peña Nieto vive una tremenda crisis de credibilidad. No hay quien no crea que la fuga del narcotraficante fue pactada previamente. Que las casualidades en estos casos no existen y que se dio permiso a El Chapo para irse por la puerta grande.

Ciertamente es que México cada día se convierte en una pésima caricatura. Lo novelesco de esta historia es tan increíble que de la indignación se pasa a la estupefacción. A tanto se ha llegado que el delincuente más famoso de nuestro país, es aplaudido por miles y se ha convertido en un héroe para otros tantos.

No, no puede ser posible la construcción de un túnel de 1.5 kilómetros sin que nadie se diera cuenta. Pero si hasta una moto y un helicóptero o avioneta se utilizó para la evasión y nadie vio nada ni mucho menos escuchó algo.

Lo grotesco de las historias que se entretejen sobre esta fuga tan inverosímil, dejan a un país en el ridículo mundial. Nadie respeta a México ni a sus gobernantes y mucho menos a sus habitantes, si no, hay que preguntarle al magnate Donald Trump, que en su precampaña presidencial en Estados Unidos, no se ha cansado de acusar a los mexicanos de asesinos, violadores y narcotraficantes.

La mascarada de la fuga del Chapo solo desnuda a un sistema político y judicial corrupto hasta lo más hondo, donde las leyes que imperan no son las de los códigos que nos rigen, sino las que impone el dinero mal habido, la conveniencia, el amiguismo, la desfachatez, la impunidad y cada día va a peor.