La terrible noche de San Silvestre

La víspera del Año Nuevo estuvo llena de contradicciones de las que los habitantes de Colonia se fueron enterando (y eso es lo que más los indigna) a cuentagotas. Esa ciudad es sede de uno de los carnavales más famosos de Europa, y ello no es sino la manifestación más visible de la tolerancia, apertura y tranquilidad que la caracteriza. Con esa convicción se reunieron sus pobladores el 31 de diciembre por la noche para dar la bienvenida a 2016.

El espacio tradicional de reunión, allí, como en tantos otros lugares, es el corredor que se forma entre la Catedral y la estación de trenes. Y ese fue el escenario de un abuso cruel y descarado sobre más de dos centenares de mujeres que denunciaron el haber sido tocadas, despojadas de sus bienes y, en muchísimos de los casos, violadas.

A los habitantes de la cuarta ciudad más grande de Alemania les resulta estrujante que su confiable policía esta vez les dijo verdades a medias, y lo hizo para ocultar otro de los datos que les resulta difícil de entender: entre los agresores se encontraba una cantidad mayoritaria de hombres originarios de las regiones norteafricanas, entre ellos, incluso, muchos que estaban llevando a cabo sus trámites como solicitantes de asilo ante la propia ciudad a cuyas mujeres ahora estaban vejando.

Los alemanes que se han impuesto a las minorías neonazis a fin de brindar espacios para los refugiados, se encuentran ahora carentes de argumentos al ver que sus invitados no sólo no respetan las normas de la casa, sino que toman por la fuerza a las señoras. Esta situación puso en conflicto a la propia alcaldesa de la ciudad, quien, en un arrebato por no satanizar a los refugiados, pidió prudencia a las mujeres cuidando su vestimenta y los lugares a frecuentar. Lo cual desató, por supuesto, duras críticas por endilgar a las mujeres la culpa de lo ocurrido, cuando en realidad son las víctimas.

La máxima paradoja viene de que parte del atractivo e interés que despierta la Catedral de esta ciudad, cuna de Offenbach y de Adenauer, es un relicario en el que la tradición dice que reposan las reliquias de los Reyes Magos; de esos hombres también procedentes de Oriente pero que, a diferencia de los criminales de la San Silvestre, se desplazaron para demostrar respeto.


Politóloga*  
miriamhd4@yahoo.com