Un dónde que revela un porqué

La herramienta de Naciones Unidas de declarar fechas internacionalmente dedicadas a reflexionar en torno a un actor, tema o problemática ha rendido sus frutos. Por sobre todo se busca incluir temas en la agenda de política pública de los diversos países, al tiempo de que se concientiza a la población al respecto. Sin embargo, no debe esperarse más de este esquema si lo restringimos a ponernos en movimiento una vez al año para, como ironizaba Quino en sus tiras de Mafalda, "decir cada uno su 'qué barbaridad'" y pasar a otra cosa.

La invitación a "pintarse de naranja" para sumarse a la jornada internacional por la eliminación de la violencia contra las mujeres tendría que ser con tinta permanente si no queremos caer en un nuevo fenómeno de ice bucket challenge, en el que el centro del asunto dejó de ser la enfermedad sobre la que buscaba crear conciencia, para ceder el protagonismo a los que aceptaron darse el cubetazo de agua fría y, ¡oh suspenso!, enterarnos de a quién retarían enseguida.

Por eso me pareció especialmente pertinente que el Instituto Estatal de las Mujeres optara por lanzar en esta jornada su herramienta de georreferenciación de la violencia en contra de las mujeres en Nuevo León. Porque mienten –incluso a sí mismos– los que dicen que la política es un arte. El que la sensibilidad sea requisito indispensable para realizar las funciones de gobierno no las convierte en una actividad propia del lirismo. La Administración Pública es una ciencia y abreva de datos correlacionados científicamente para generar soluciones a los problemas comunes: eso son las políticas públicas.

Por lo tanto, cambiar los lamentos por los datos duros. Decir sí, que las mujeres somos violentadas psicológica, física y laboralmente, pero también saber en dónde ocurre esto, qué elementos coincidentes encontramos en esos entornos y, sobre todo, poner en blanco y negro a quién compete erradicarlos, nos pone verdaderamente en la ruta de darle sentido a este día en el que, por muy naranja que se pinte, si no evita el morado de los magullones físicos, y el gris que se instala en el alma de quienes son maltratadas, no habrá iluminado nada.


Politóloga*  
miriamhd4@yahoo.com