Normas para que haya más Normas

La política mexicana, independientemente de partidos, le ha quedado a deber a las mujeres cuando de presidencias municipales se trata.  Si en los demás ámbitos de gobierno el arribo de las cuotas y, posteriormente, de la paridad en candidaturas ha impulsado el aumento en el número de diputadas o de regidoras, el número de alcaldías presididas por mujeres en nuestro estado se mantiene estable en alrededor de 7%, mientras que el número de nuevoleoneses que viven en un municipio presidido por una mujer decreció drásticamente del trienio pasado al actual. 

Esa situación es producto de que las alcaldías no han sido objeto de ninguna medida de carácter afirmativo que potencie la llegada de las mujeres a dichos cargos.  Entre las propuestas de reforma que recientemente la Comisión Estatal Electoral presentó al Congreso del Estado, se incluye una medida a cuya adopción ya han instado diversos tribunales en el país consistente en la denominada paridad horizontal.  Es decir, que no baste con que el cabildo se integre en cincuenta por ciento por mujeres, sino que cada partido presente, para la mitad de las alcaldías que estarán en juego, a candidatas del género femenino.  Es cierto, ello por sí solo no garantiza que la mitad de los municipios sean liderados por mujeres, pero sí aumenta sus oportunidades. También, tratando de evitar potenciales subterfugios para minimizar el impacto de esta disposición, la CEE propuso que los municipios se dividan en tres grupos de acuerdo a su nivel poblacional y que sea al interior de dichos grupos que se garantice la mitad de candidaturas para las mujeres.

Ayer falleció quien fuera la primera alcaldesa panista en el país, doña Norma Villarreal, que encabezó el cabildo sampetrino entre 1967 y 1969. Su legado de una administración sensible, transparente y discreta, deja claro que privar a las mujeres de estos espacios es privar a los municipios del oxígeno que traen formas diversas de hacer política.

miriamhd4@yahoo.com