El falso debate entre la justicia y los derechos humanos

Pongámonos de acuerdo en lo más básico: primero, nadie queremos vivir el infierno del secuestro y lo menos que pueden esperar quienes han padecido esta terrible situación en carne propia o a través de sus seres queridos es que se haga justicia y los perpetradores de estos hechos purguen la condena que merecen. Segundo, los derechos humanos no están reñidos con esas aspiraciones básicas, muy por el contrario, permiten potenciarlas al mantener a la autoridad dentro de límites que hagan posible que los verdaderos culpables sean castigados y no que el clima de violencia se exacerbe por persecuciones injustificadas e injustas, así como por desapariciones perpetradas por el propio Estado que, la historia ha demostrado en incontables ocasiones, cuando no tiene límites se convierte en un ente intrusivo y violento —y casi siempre en nombre del cumplimiento de su deber.

Quienes pretenden renunciar a sus responsabilidades como agentes gubernamentales lavándose las manos ante las víctimas de violencia diciéndoles que son los defensores de los derechos humanos quienes no permiten que los culpables sean castigados, los victimizan por segunda ocasión a través de sus engaños y su incompetencia.

Las liberaciones recientes de presuntos culpables (que muy probablemente lo sean) de delitos graves en función de no habérseles seguido el debido proceso son la factura que estamos pagando por reformas profundas tanto a nuestro sistema de justicia penal (2008), como a nuestro marco regulatorio de los derechos humanos (2011).

Concretamente este último, en su nueva versión, eleva a rango de máxima ley los tratados internacionales y maximiza la protección a las personas hasta que alcancen los estándares de las instancias hemisféricas. Las prácticas como el arraigo o la tortura están entre los principales elementos que se busca erradicar, y la forma de lograrlo es que las pruebas obtenidas por esos medios pierden todo su valor y tienen que ser desestimadas por los tribunales.


Politóloga*  
miriamhd4@yahoo.com