Una “falla de San Andrés” política

Si bien la violencia no era extrema, este año, conforme se acercaba la fecha de las votaciones muchos habitantes lamentaban la existencia de un ambiente pesado, amenazas, chantajes… en este clima tres denuncias se han presentado ya por sospechas de fraude vinculadas, sobre todo, al voto por correspondencia”.

¿En qué país ocurre esta crónica? A) México, B) Venezuela, C) Suiza. Si su respuesta es C)Suiza, está en lo correcto. Este domingo se llevó a cabo la votación que definió la separación de la ciudad relojera de Moutier del cantón de Berna para formar parte del cantón de Jura.

Y no se trata de un cambio menor. Por un lado abandonan un espacio germanoparlante, conservador y protestante, para unirse a una demarcación francófona, católica y progresista en lo político.  Además, zanja una disputa que tiene cuarenta años de existir y que se manifestaba en los años setenta con brotes de violencia callejera y hasta actos terroristas. 

Pero estos detalles son relevantes al observarlo con lupa y al invocar la vieja historia que trajo como resultado la creación del Cantón de Jura y la entonces negativa de Moutier de ligarse a él. Si lo vemos un poco más de lejos, deberemos hablar del denominado röstigräben o muro de patatas que simboliza el quiebre entre la Suiza germánica y la Suiza latina (ítalo y francoparlante) que ha dividido a los helvetas en decisiones tan trascendentes como la integración a la Unión Europea, votaciones en las que los germánicos han logrado imponer el “no” a la entrada al bloque.

Pero hay que retirarnos aún más para leer este resultado en clave de actualidad internacional. Los separatistas de Moutier ganaron por apenas un 52 por ciento, y es imposible dejar de preguntarnos si no se trata de una marca más que nos indica por dónde pasa este equivalente político de la “falla de San Andrés” que ante el movimiento telúrico que significó el éxito del populismo está resquebrajando inestables arreglos de antaño.

miriamhd4@yahoo.com