Lo que hay dentro del Gabinete

Y así como al casarnos con una persona lo hacemos con toda su familia, también cuando votamos por un individuo, en realidad damos nuestro aval para que determine con quién hará equipos.

Hagamos una revisión de las razones para el interés que ha suscitado la conformación del Gabinete del gobernador electo de Nuevo León.

1. Congruencia. Si bien con su apertura al uso de las redes sociales Jaime Rodríguez logró crear una intimidad con el electorado que nunca se había visto, también es cierto que entre los nuevoleoneses la desconfianza campea, por lo que la construcción del Gabinete se convierte en la primera garantía de congruencia entre el decir y el hacer.

Entre las promesas de venta de una candidatura independiente se encuentra tácitamente la del rompimiento con el denominado sistema de poleas (spoils system) que implica que, al triunfar el candidato de un determinado partido político, buscará colocar en la nómina gubernamental a un número lo más amplio posible de militantes de esa institución a fin de que el partido sobreviva al ser una suerte de agencia de empleos gubernamentales, generando así un ciclo de autosuficiencia en el que unos apoyan para que otros lleguen y los apoyen a su vez sirviendo precisamente como poleas. Así, el primer elemento de evaluación de la selección que haga Rodríguez de su Gabinete tendrá que ver con verificar la inexistencia de ese círculo vicioso entre quienes lo estarán acompañando como su grupo más cercano.

2. Dime con quién andas y te diré quién eres. La otra cara de abanderar el rompimiento con el sistema de poleas es precisamente la poca claridad respecto a con quién se pretende gobernar.

Evidentemente, el Ejecutivo (quien sea que lo detente) no puede solo con la tarea y necesita conformar un equipo en el que delegará –esta palabra es particularmente importante en lo que intentamos esbozar– decisiones que le son originalmente conferidas. Y así como es cierto que al casarnos con una persona lo estamos haciendo con toda su familia, así también lo es que cuando votamos por un individuo, en realidad estamos dando nuestro aval para que determine con quién hará equipo para incidir en los problemas públicos.

Qué podría ser más natural que querer entonces conocer al resto de la familia (literalmente) política con la que, por voluntad expresada en las urnas, hemos decidido emparentarnos.

3. Corrupción. Los expertos coinciden en que no hay gobierno corrupto sin una sociedad que forme parte de ese juego perverso y ofrezca recompensas económicas a cambio de tratos privilegiados por parte de los funcionarios. Creo que esa postura es una doble victimización de los más pobres en nuestro país.

La corrupción efectivamente funciona así, pero para el sector económicamente más pudiente que tiene la capacidad de traducir sus redes de relaciones y su capacidad de corrupción en negocios millonarios que no hacen sino reproducir esta espiral (aclarando, por supuesto, que no todos los grandes capitales aceptan esta forma ilegal de hacer negocios).

Sin embargo, en el caso de la gente que vive en condiciones de pobreza, los pagos extraordinarios a los agentes gubernamentales no son para lograr tratos preferenciales, sino la única vía para que el Estado cumpla con su deber. Desde recibir el apoyo económico al que tienen derecho a través de los programas sociales, hasta contar con un servicio de recolección de basura que los atienda, todo pasa por un moche inmenso visto en proporción a sus magros ingresos.

Entonces, lo que los ciudadanos buscan cuando preguntan de quién se rodeará el gobernador, es atisbar, en la medida de lo posible, qué tan proclive será ese selecto grupo a hacer de su trabajo un medio para servirse del público y no de servir al público.

Politóloga

miriamhd4@yahoo.com