Sospechosos de tan pobres

Resulta que hemos vivido engañados.  No éramos pobres, sino “sospechosamente” pobres.  Por lo menos eso es lo que cree el INEGI que, de un plumazo, aumentó en un 33% el ingreso de las familias más pobres del país. Pero no, no es motivo de regocijo.  Resulta ser que el plumazo no fue para donar parte de su presupuesto.  Sino para modificar la forma en la que miden la pobreza, porque de tan poco que les decían que ganaban en esas familias, les entró la duda y decidieron manejarse con otro esquema en el que esas miserias no pinten para la medición de la pauperización de nuestro país.

Es en situaciones como ésta donde cobra relevancia la diferencia entre Estado y Gobierno.  El segundo es, por definición, efímero. Es ejercido por la camarilla en el poder y puede darle a las políticas públicas un rumbo más de derecha, centro o izquierda, como mejor le cuadre.  Al final, su margen de maniobra es, o debiera ser, francamente reducido y sin impactos a muy largo plazo.  La política de Estado es otra, ésa no puede ni debe estar sujeta a los vaivenes políticos ni a los caprichos del burócrata en turno.  Ésa es la que nos hace un país de instituciones y no uno de mequetrefes.

El INEGI es un elemento muy importante de ese entramado institucional que nos da soporte y viabilidad como país.  Ése que pone la ruta para que luego sobre ella transite quien sea que gane en las urnas. 

Por eso es tan grave lo que acaba de suceder. El sistema institucional en tanto que tal se resiente todo lo que le ocurra a cualquiera de sus nodos.  La prueba: el elemento más cercano, el Coneval, ya lanzó un grito de alerta.  Los datos que ahora le arroja el INEGI –y que son la materia prima para su trabajo– ya no son comparables con las cifras que se habían generado.

Para que nuestro país no sea un Estado fallido, se requiere que el resto de los integrantes del sistema repudien esta acción hasta que reconduzcan al nodo divergente al estado propio de su institucionalidad. Si no, éste sí puede ser el principio del fin.

Politóloga*  miriamhd4@yahoo.com