Serenata para ex gobernadores

El Facebook, ya lo he dicho en otras ocasiones, es una suerte de Parque Jurásico en el cual especies que nunca debieron convivir se encuentran, con los consecuentes resultados catastróficos.  Instalados en mi memoria y, por lo tanto, alterados por ella, debieron quedarse los recuerdos de los programas nocturnos de Verónica Castro. Pero no. Una querida amiga posteó ayer el clip donde Luis Miguel se sienta al piano junto a Armando Manzanero e interpreta “Sigues siendo mía”. Vaya usted a saber qué llevó a la autora de esta sacudida cibernética a sentir la urgente necesidad de recetárnosla. Lo que pretendo narrarle aquí es lo que a una servidora le provocó. 

Me declaro culpable de un ataque frontal al romanticismo, pero quienes poblaron mi mente fueron Padrés, Duarte, Medina y Yarrington. Estos varones esquivos, otrora fueron nuestros. Tan nuestros que nos cortejaron. Nos pidieron el voto y nos gobernaron (de alguna forma hay que llamarlo). Presidieron hasta el cansancio eventos oficiales, cortaron listones, rindieron informes ante sus congresos y protagonizaron spots de radio y televisión, describiendo lo que consideraron sus logros.

Se dejaron querer por multitudes que los aclamaron, los detuvieron por un saludo y les solicitaron una foto. Así de nuestros eran. Los seguían las patrullas, pero para escoltarlos. Para garantizarles un desplazamiento seguro, para procurarles un rápido arribo.

Fueron tan nuestros que les dimos el más apasionado de los besos en la secresía de una mampara; ése, el verdadero ósculo indeleble, el que se pinta con crayón sobre la boleta. Ése que es la máxima prueba de amor.

Qué falla en nuestro sistema que a unos cuantos años, meses o días de terminar su mandato dejamos de poseerlos y nos quedamos como confundidas amantes primerizas preguntándonos qué hicimos mal, y sin que la brillante sonrisa de Luis Miguel dé vida a la composición del yucateco para decirles “sigues siendo mío”.

miriamhd4@yahoo.com