Propósitos contra el (álter) ego

Las fiestas traen toda suerte de excesos. Por supuesto, nuestro desbordamiento por excelencia, las redes sociales, no podía ser la excepción, por lo que en estas fechas se han multiplicado las ya de por sí numerosas postales que presuntamente presenta nuestra vida. Sin embargo, todo parece indicar que lo allí expuesto no es lo que vive ese yo que me saluda en el espejo por la mañana. Quien cobra vida en Facebook es una entelequia distinta: mi yo usuario. Ese que, hasta recién levantado, luce genial para una foto. Porque yo usuario tiene un ángulo ideal y una sonrisa perfecta. Porque yo usuario hasta dormido está tan despierto que se puede autorretratar.

Ni siquiera podemos decir que nuestra vida se haya trasladado a este aparador virtual. Más bien vivimos largas y complicadísimas aventuras en las que probablemente no nos meteríamos si no fuera porque a esos metros y metros de película le queremos arrancar los preciados segundos que dan para ser exhibidos. No es que me guste preparar romeritos, mucho menos comérmelos; pero qué bien se va a ver la foto del platón terminado cuando publique "el platillo tradicional de tía Chonita" y etiquete a mis primos de toda la república que se preguntarán por qué no se les ocurrió a ellos. Tampoco es que disfrute patinar en hielo, pero ¿qué podría superar como postal invernal a mis engendros enfundados en ropa de estambre (no habría ningún otro sitio en la ciudad que permitiera portar abrigo y gorra con el calor que nos recetó en Navidad) sobre la congelada superficie?

Además, ahora cada fotografía tiene que venir en doble. Una con pose, llamémosla natural, y otra con una actitud locochona que, carentes de creatividad, interpretamos siempre como hacer alguna señal con la mano y sacar la lengua. Y es que yo usuario se divierte sin parar, escala todas las colinas, viaja continuamente, tiene a las mascotas más tiernas y a los hijos más inteligentes (o al revés, qué más da).

Así que imagino bien los propósitos que se planteará yo usuario. Lo que me pregunto es si yo verdadero no se propondrá quitarle algo de vida a este álter ego perverso y comenzará a vivir la propia, ciertamente menos glamorosa, pero seguramente más real.


Politóloga*  
miriamhd4@yahoo.com