Historias Ciudadanas

Ayer tuve el honor de ser invitada como oradora a la ceremonia de premiación del concurso Historias Ciudadanas, uno más de los diversos e interesantes esfuerzos que la Asociación Cívica Interuniversitaria, a través de la organización Líderes Ciudadanos en Pro de la Cultura de la Legalidad, realiza para promover la cultura de la legalidad y la participación democrática de los habitantes de nuestro estado, especialmente los jóvenes.

Concretamente, este certamen invita a traducir en cuentos cortos alguna situación que, al reflejar los frutos del compromiso ciudadano, inspire a los lectores.

Hay, en la escritura, un poder extraordinario. No sólo por la evidente capacidad que tiene de difundir el conocimiento y fomentar principios y valores, sino, sobre todo, porque nos pone en contacto con una criatura diferente. Quien escribe no es quien soy aquí y ahora. Es una criatura distinta, que vive en una dimensión extraordinaria en la que pasado, presente y futuro se unen. Escribo al mismo tiempo con las manos con las que sembré las plantas de las que hoy cosecho frutos, con las ideas que se han ido robusteciendo al filo de los años y con las coyunturas por las que atravieso en estos momentos. Escribo a la vez con los deseos que tuve de niña y con los anhelos que conservo de adulta. Escribo abjurando del pasado y bendiciendo el futuro, al tiempo que estoy plenamente consciente de que lo único que poseo es el presente y en él las ganas de perpetuarme en palabras, no para decirles a los demás lo que deben hacer, sino para recordarles que alguna vez yo también estuve aquí. Y que también tuve miedo de morir, y que como ellos quise alejarme del vacío de la tumba bebiendo de la sola fuente que nos hace eternos, la del lenguaje humano, que es el único que es perpetuo gracias a la escritura.

Ese yo interno y profundo que se escapa a través de las palabras es el que tiene la sensibilidad suficiente para saberse sólo un eslabón en la larga cadena de la Humanidad y, por lo tanto, para comprometerse en corregir lo que hemos hecho mal y sentar las bases de lo que podemos hacer mejor. Quizá por esto es que el nombre de este concurso suena a pleonasmo, porque toda historia es ciudadana y sólo los ciudadanos hacen Historia.


Politóloga*  
miriamhd4@yahoo.com