"Bleu, blanc, rouge (et noire)"

El frente Nacional la reconvino y la eliminó de su listado mientras el presidente del partido declaraba que la presencia de la rubia era un “error de casting”

Es mujer, es joven, es rubia, es la apuesta de su partido por el futuro. Se compromete, tiene un discurso franco, no oculta sus convicciones. Es microempresaria en un pequeño poblado en el que vende artículos de pesca. Admira profundamente a la presidenta de su partido, asegura que todas las mujeres querrían parecérsele y adhiere sin ambages a las tesis centrales del proyecto de nación que su instituto político defiende. ¿Le parece la candidata ideal? El Frente Nacional, el partido de ultraderecha francés que avanza de forma clara en las preferencias del electorado galo, así lo creyó, por eso ella, Anne-Sophie Leclere, formó parte de su lista de candidatos a las legislativas en 2012 y su casi 17 por ciento de votos la llevaron a encabezar las municipales previstas para 2014. Parecía el plan perfecto, hasta que un muy difundido programa de periodismo de investigación, en octubre pasado, la llevó a reconocer ante las cámaras la autoría de lo que ella calificó como simple humor: Un meme en el que identifica a una pequeña chimpancé como la ministra de Justicia a los dieciocho meses de edad.

El Frente Nacional la reconvino y la eliminó de su listado mientras el presidente del partido declaraba que la presencia de la rubia entre sus propuestas había sido un “error de casting”.

Sin embargo, unos meses después, mayo de este año, los militantes del partido de Jean Marie Le Pen y su hija Marine, vuelven a la carga contra quien encabeza el Ministerio de Justicia. Los indigna que durante el acto público en el que el presidente Hollande junto a sus ministros conmemoró la abolición de la esclavitud, los labios de la ministra, de nombre Christiana Taubira, permanecieron sellados mientras se entonaba el himno nacional francés, el denominado más bello del mundo, la muy reconocible “Marsellesa”. Cerrados estuvieron también los labios de sus compañeros de Gabinete; pero sólo su silencio levantó las críticas de los derechistas quienes la acusaron de no ser verdaderamente francesa.

La otra mujer, la que es sexagenaria, de piel negra y de origen guyanés, la que no cantó “La Marsellesa”, sí abrió la boca, en cambio, para manifestarse abiertamente contra lo que denominó “karaoke en el estrado público” para argumentar su negativa a entonar las estrofas de la arenga a los enfants de la Patrie.

Dos meses después de este affaire, un nuevo evento trae a colación la tensión entre estos dos extremos: ayer se hizo pública la sanción a la que se hará acreedora la ex candidata Leclere por su meme considerado racista: nueve meses de prisión y 30 mil euros de multa a pagar al movimiento guyanés Walwari, que la llevó ante los tribunales por su publicación en Facebook.

El 14 de julio, el día de la Revolución Francesa, se cumplieron veinte años de que por primera vez llegué a ese país europeo. Con esas dos décadas como perspectiva, constato que su Revolución nunca termina, que la lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad, es una causa viva a la que se deben todos los que se dediquen a la política; que sea en Francia o en México, qué más da: las historias y los personajes se repiten, esperemos que las sanciones también.

Politóloga

mhinojosa@udem.edu.mx