Alimentar al Leviathan

¿Qué tienen en común la delegación Miguel Hidalgo y el FBI? Estos días se han presentado dos historias, una en México y otra en Estados Unidos, que traen a la mesa de discusión el mismo debate: ¿la privacidad y los datos personales deben de sucumbir en aras de la seguridad y el buen gobierno? Aquí expongo brevemente los casos a los que me refiero.

Empecemos por lo local. La delegación Miguel Hidalgo en la Ciudad de México tiene (por qué no estaría a la moda) un city manager, Arne Aus den Ruthen, quien ha decidido arremangarse la camisa y entrarle a su chamba de plano en la calle y para ello se ha armado de su teléfono y la aplicación denominada Periscope. Sus andanzas evidencian a aquellos a los que atrapa in fraganti y que parecen ajenos al avance tecnológico -o completamente indemnes al escarnio público- ya que no vacilan en evidenciar su reprobable conducta. El más reciente de estos episodios propulsó el hashtag #melapelas, calcando la respuesta que el funcionario recibió de un infractor al que pidió mover sus vehículos mal estacionados. La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad ha solicitado se dejen de difundir las imágenes que evidencian al prepotente por considerar que ello constituye una sanción adicional a la que la ley prevé para su conducta errónea.

En Estados Unidos el asunto tiene repercusiones nacionales y, tal vez, hasta internacionales. El FBI solicitó a la empresa Apple colaborar con las investigaciones del tiroteo en San Bernardino creando un programa que permita acceder a información que ya fue borrada de los teléfonos celulares de los indiciados, lo que podría incluso prevenir potenciales agresiones. La empresa de tecnología, sin embargo, se negó a tal solicitud argumentando que eso pudiera abrir la puerta a invasiones indiscriminadas a la privacidad por parte del gobierno.

En Estados Unidos, independientemente de la filiación política o de la edad, más del 50% de los ciudadanos manifiestan respaldar la postura del FBI. En México no tenemos una medición del asunto de Aus den Ruthen, pero baste con saber que sus hashtags son trending topic en redes sociales y leer los comentarios que suscitan para imaginar que la indignación que campea al país pone a los ciudadanos del lado del burócrata.

Qué difícil negarse a alimentar al Leviathan cuando se viste con su disfraz de ogro filantrópico.


Politóloga*
miriamhd4@yahoo.com