Articulista invitada

Estudiantes hoy, profesores mañana...

¿Los alumnos actuales son diferentes a los de antaño?

Esta incógnita permanece generación tras generación entre los maestros.

Los educadores solemos lanzar miradas de desconcierto a los nuevos alumnos, quienes pasarán 20 años o más en las aulas en su proceso de escolarización.

El mundo se ha sorprendido con la historia de la pareja presidencial de Francia, pues Emmanuel Macron se enamoró a los 17 años de su profesora Brigitte, de 42 años, con la que posteriormente se casó.

Pero lejos de este peculiar caso, ¿qué hace que los estudiantes, al igual que sus profesores, sean distintos unos de otros?

La manera en la que cada uno se adueña del conocimiento es diferente al resto, así son los maestros que transmiten el conocimiento con sus estilos y métodos propios.

Así un programa académico que debiera ser homogéneo se convierte en heterogéneo para facilitar el acceso a cada alumno.

La misión de escolarizar es para formar individuos capaces de hacerse cargo de sí mismos y de su entorno con responsabilidad social, fortaleciendo la habilidad de construir soluciones como principal objetivo.

Los caminos que maestro y alumno han de recorrer estarán matizados por la época, los factores económicos, la configuración del tejido social y las expectativas de su momento vital, influenciados por su familia y el contexto ideológico político.

El encuentro que permite que se constituya al maestro como guía y al estudiante como un ser que fluye por el río del conocimiento construyéndose a sí mismo es justamente ahí donde se inaugura “el arte de educar”, aún cuando ya algunos como Sigmund Freud advirtieron que éste es uno de los oficios imposibles.

Los maestros deben dejar atrás las prácticas desacreditadoras, los maltratos o malos comentarios para acompañar a los jóvenes a descubrir el futuro brindando una guía entusiasta para convertirlos en mejores ciudadanos.

¡Felicidades a los maestros!

Twitter: @dameluna

Miriam Colín y Vanessa Aguilar