Sí, siguen sin entender que no entienden

Si al gobierno de Enrique Peña Nieto no le fueron suficientes los reclamos políticos y, peor todavía, los sociales en torno a las extrañas coincidencias entre licitaciones públicas y sus cuestiones patrimoniales personales, así como señalamientos de mayor calado en torno a la situación general del país, ahora se sabe que sí le afectó un simple artículo en un periódico extranjero, el publicado el pasado 24 de enero en The Economist de Londres, para buscar una solución a lo que verdaderamente le preocupa: salvar su imagen a nivel internacional.

Desde que dicho medio inglés comentó en su artículo intitulado nada discretamente “El Pantano Mexicano” que al gobierno lo que le pasa simplemente es que “no entiende que no entiende”, se desató desde luego una serie de opiniones, ahora sí nacionales, para subrayar lo dicho al otro lado del Atlántico. El caso es que, como si se tratara de una respuesta a dos semanas de aquello, se anunció con toda la pompa del mundo que se abriría una investigación acerca del patrimonio de la familia presidencial ¡por parte de la Secretaría de la Función Pública!

Aunque se sabe que tal dependencia tiene entre sus tareas –bastante ambiguas, por cierto-, fiscalizar a los propios funcionarios, ahora hay que ver si una Secretaría y su flamante titular, nombrado precisamente ese mismo día, Virgilio Andrade Martínez, designado y dependiente del propio Presidente, hará objetivamente su tarea. La verdad, ahora sí que resultó peor la solución, si bien tal gesto, recibió al día siguiente, cosa rara, de parte del mismo The Economist, una palmadita en el hombro de Peña Nieto.

La verdad tal Secretaría no estaba en la mente de nadie, ni del mismo Presidente ya que la mantuvo acéfala hasta ahora. Qué casualidad tan casual, dirían en mi pueblo. Bueno, ni Felipe Calderón creía que tal Secretaría sirviera para mayor cosa ya que, incluso como parte de un plan de austeridad, intentó desaparecerla mediante una iniciativa que, como muchas, terminó en los cestos de basura del Congreso.

Pero si los ingleses o los que sean, se convencen de que con ello las cosas se resuelven, es de dudar que los mexicanos asuman que con ello todo queda resuelto. Es importante, naturalmente, analizar y advertir en su caso los problemas generados por una mala imagen pública externa. Lo vemos con los impactos sufridos en el comercio, los vaivenes de orden financiero y sus calificaciones o en el turismo, por citar algunos ejemplos. Sin embargo, la forma de rescatar tal imagen dista de ser la correcta. En la percepción mundial, México sigue teniendo un lugar relevante entre los países más corruptos del orbe.

Y si trasladamos estas cuestiones al ámbito doméstico, no se crea que las cosas están mejores. Claro que difícilmente aparecerán nombres de nuestro medio en The Economist o en el Wall Street Journal, pero hay cuestiones que se van encontrando al paso que ya irritan bastante a los jaliscienses. Un ejemplo de esto son los datos que comprueban que el gobierno municipal de Ramiro Hernández tiene un marco preferencial de favoritos en el otorgamiento de la obra pública, lista de élite en la que figuran repetidamente un grupo selecto de constructores. La imagen del alcalde llega a su etapa final, por esto y otras muchas cosas, prácticamente al peor nivel. Ya lo único que le faltaba, como publicó un diario local, es la tarea que le hizo el perro “Yeison”, tan comentada en medios impresos y en las redes sociales, solo como reflejo del hartazgo en que los ciudadanos estamos.

Lo que no tiene desperdicio es también la forma en que el presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Luis Carlos Vega Pámanes, defiende, al igual que sus colegas magistrados, la “autonomía” del Poder Judicial estatal ante la intromisión de los otros poderes en materia presupuestal. Esta defensa a ultranza no conlleva sino el manifiesto interés de preservar los propios intereses, como el del propio Vega Pámanes, según se ha señalado, el funcionario jalisciense que más gana, más incluso que el Jefe de Gobierno del Distrito Federal y de muchos gobernadores en el país.

No obstante, al igual que lo que sucede a nivel nacional, lo que falta es que algunos sectores tomen el papel que realmente les corresponde, levanten una voz fuerte y decidida en temas torales como el combate a la corrupción, que será “El tema” en el periodo que recién inicia en las Cámaras de Senadores y Diputados. El fondo del asunto es el debate entre las propuestas que impulsa el PRI y la presentada por el PAN y el PRD, versiones que son opuestas y ninguna necesariamente efectiva. Otro tema al que imprescindiblemente se necesita estar atentos y con una postura definida es la reducción al gasto público, pues ya desde noviembre del año pasado se puso en freno a las chequeras y ahora en febrero solo se han utilizado para el pago de nóminas y algunos adeudos, es un trimestre ya sin gasto público, eso sin tomar en cuenta que la veda electoral está por llegar y contribuirá a la baja en el ritmo del gasto público.

Ahora las cosas se ven más complicadas ante el advenimiento casi inminente de las campañas electorales y, créase, tampoco se trata de dar pie a que los problemas sirvan tan solo de munición en la batalla de partidos y candidatos. Cada quien sencillamente tomará los errores de otros para aprovechar el momento político. Ya lo sabemos, al igual que las promesas que cada vez se hacen a este respecto.

El caso es que por todo el país abundan la corrupción, la falta de transparencia y tantas otras cuestiones para las que no hay caminos viables de solución. De nuevo parafraseando a The Economist, no solamente el Presidente sino casi todo el conglomerado de funcionarios y mandamases que paradójicamente mantenemos los mexicanos, no entienden que no entienden. Siguen y seguirán sin hacerlo, hasta que todos también entendamos nuestra parte en el proceso y exigir la verdad y la justicia, una y otra vez, hasta que entiendan.

 

miguel.zarateh@hotmail.com 

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