Si de seguridad se trata…

Aunque la más reciente alerta emitida por el gobierno de Estados Unidos a sus ciudadanos en materia de seguridad para viajar a México resulta bastante genérica (involucra a 22 estados de la República), no deja de ser preocupante de alguna manera que se toque a Jalisco en cuanto reservas para los estadounidenses. La verdad es que, como sucede cada vez que esto pasa —regularmente cada seis meses—, tanto las autoridades federales como las de las respectivas entidades afectadas, se quejan, protestan y alegan ciertamente el daño que esta acción del gobierno norteamericano puede causar a la actividad económica y turística, principalmente.

Sin embargo, en vez de que todo mundo empiece a romperse las vestiduras y a señalar lo injusto de tal alerta, valdría la pena un poco de introspección y pensar si no pocos los señalamientos también aplicarían para los propios mexicanos. El más claro de ellos, por citar uno, el de no conducir por la red carretera por la noche, máxime si esto se hace en áreas poco pobladas o conocidas por la proliferación del crimen aunque a veces no parezca tan organizado.

Jalisco, hay que decirlo con realismo, está muy lejos de ser la ínsula dentro del contexto de problemas de seguridad, máxime que se considera “sede” de uno de los grupos criminales más importantes del país y tiene extensas zonas limítrofes con estados muy problemáticos en este sentido, como Michoacán, Zacatecas, Nayarit y Durango.

Además, no necesariamente hay que buscar en territorios ajenos para darnos cuenta y aceptar que Jalisco tiene sus propios peligros. Basta con señalar la cantidad de homicidios que casi a diario acontecen aquí. Pero, claro, a las autoridades estatales y municipales conviene mejor la postura de “son hechos aislados”, “son gente de fuera” y cosas por el estilo. Lo peor, desde luego, es que se
siguen acumulando los casos sin aclarar.

Para efectos reales, es tiempo de hacer una necesaria evaluación sobre el resultado efectivo de haber mezclado la procuración de justicia con las tareas policiacas. La Fiscalía General creada por esta Administración aún no ha sido para la ciudadanía la panacea de sus males en cuestión de seguridad. Esto, por lo demás, tampoco impide reconocer la trascendencia e importancia de programas como el de la nueva “fuerza única” —una acción de alcance nacional— y que ha tenido algunos contratiempos de origen político, cosa que es
igualmente inaceptable cuando hay prioridades.

Ahora que lo importante en Jalisco es que, efectivamente, se lleve a consideración si funciona un fiscal y un policía en la misma persona ya que se trata de tareas complementarias pero ambas también importantes por separado y difícilmente cubiertas en unas solas manos. Al menos es la apreciación de muchos juristas que observan más interés en lo policiaco de parte del Fiscal General —lo “suyo”, dicen—, que en las tareas ministeriales. Y quizá se está llegando ya el punto de determinar si se trató de una medida congruente o de un experimento o una cuestión política impulsada y apoyada, como todos saben, por el anterior Secretario General de Gobierno.

Lo importante también es que los temas de seguridad no dejen de ventilarse con realismo y objetividad. Las declaraciones engañosas no ayudan a dar confianza al ciudadano que tiene una percepción muy diferente a los números y afirmaciones optimistas de las autoridades que parecen ya estar pensando en las próximas elecciones. Así que si de seguridad se trata, mejor será no preocuparnos ni extrañarnos tanto por lo que dicen los norteamericanos a este propósito pues, injusto o no, es su derecho. En vez de ello, veamos al interior para resolver lo que nos pasa y no quererlo tapar ni ante los extranjeros ni menos a los nuestros.

 

miguel.zarateh@hotmail.com

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