Que no salgan con ¡domingo siete!

De todas las versiones, cuentos y leyendas de donde surgió la popular frase de “¡salió con su domingo siete!”, según recuerdo una frase de origen nórdico y divulgada a través de los hermanos Grimm, la más señalada es la que habla de una sanción a una doncella por unos duendes que cantaban alegremente los días de la semana de lunes a sábado y del uno al seis. La joven, sin embargo, los interrumpió al agregar que faltaba el domingo y salió, así, con su domingo siete. Tanto se enojaron los duendes por la interrupción que la castigaron con ¡el embarazo!

Así las cosas, tal frase se generalizó pero no solamente para señalar a una joven poco previsora en tal sentido sino que, también, se aplica por analogía a los que cometen graves imprudencias o hacen sandez y media, o que de pronto y repentinamente cometen errores tan graves que, simplemente merecen que les digan “ya salió con su domingo siete”.

Por supuesto que la situación que se vivirá el día de hoy en el país dista mucho de ser cuestión de consejos o dichos populares pero la verdad hay mucho de qué preocuparse en cuanto a las fallas y problemas que amagan la importante fecha para la democracia. En los últimos días el país ha visto con estupor la forma en que el gobierno tolera y se repliega ante los bandoleros disfrazados y utilizando a los maestros de Oaxaca, Chiapas y Guerrero, que han cometido toda clase de delitos –“vándalos”, diría quizá el Gobernador de Jalisco-, de esos que en forma tan impune y de manera tan frecuente se mofan de toda autoridad e incurren en daños graves principalmente infligidos a la población civil.

Este ambiente es el que precede esta vez a la elección que todo indica podría ser el auténtico parteaguas de la administración de Enrique Peña Nieto. Aunque de seguro consideró medida prudente evitar confrontación con la CNTE cediendo en cuanto a la evaluación magisterial –tema que ha sido objeto del más enérgico rechazo en toda la nación-, la cuestión, pese a que se den soluciones o nuevos arreglos de última hora, se ha revertido a tal grado que no hay duda de que será un factor negativo adicional para su gobierno y veremos si no también a su partido.

Lo que no se puede permitir es que grupos identificados por sus intereses ajenos a la legalidad y el orden, ataquen frontalmente el proceso que pertenece a todos. Vamos, el colmo es que se haya visto el desalojo, la expulsión de las fuerzas castrenses de instalaciones del INE, elementos que en toda la historia electoral han sido los guardianes del material, papeletas y demás documentos de la votación. Esto, simplemente, es uno de los más indignantes agravios a las instituciones nacionales.

Por otro lado, como pocas veces, se han dado movimientos tendientes a propiciar el abstencionismo y la anulación del voto. Nada más equivocado que esta respuesta ante cualquier argumento que se tenga, nada más erróneo que con ello se puede castigar al gobernante, nada útil para nadie simplemente. Lo bueno es que también hay otros indicadores que muestran que sí hay voluntad  ciudadana mayoritaria para votar y hasta para exigir que su sufragio sea efectivo.

En la esfera nacional hay, en cambio, situaciones que llaman la atención y se muestran como indicadores de una evolución interesante. Es el caso de no pocos estados donde la lucha se dará voto a voto, palmo a palmo, en los que el resultado es poco previsible y que, por tanto, habrá que esperar hasta el fin de este día o un poco después, para poder declarar vencedores en la contienda. Como se quiera ver, estas situaciones enriquecen aunque por sabido se da que también se presta para las inconformidades y las impugnaciones cuando los números fríos terminan por señalar a un ganador.

En lo que toca a Jalisco, no vivimos precisamente la mejor de las campañas. Hubo de todo, menos prioridad a las propuestas. Los candidatos se dieron con lo que pudieron y algunos hasta sufrieron traiciones del oportunismo político que ya no es cosa extraña en nuestro medio y los principales partidos políticos. El juicio espera en las próximas horas.

Sin embargo, pese a todo lo que sucede, habrá que estar tranquilos y dar por hecho que los ciudadanos ya no se dejan arrebatar así como así el derecho de elegir. Ni el futbol, el clima o cualquier otro motivo, pueden ser pretexto para no ejercer hoy el sufragio. Hay tiempo para todo. Es cuestión de voluntad y de conciencia, así de sencillo.

A todos los que en cualquier parte del país hacen hasta lo indebido para boicotear los comicios, a los pusilánimes que se arrinconan solos para luego reclamar al menor signo de inconformidad por los resultados, a los que menosprecian el ejercicio de un derecho por el que ya generaciones han pugnado por hacer efectivo, a todos los que no dan unos pasos a la cercana casilla y retroceden kilómetros en convicciones, quizá nadie llegue a censurarles su deplorable actuar pero, la verdad, pobres los ausentes y los anuladores porque ellos sí, habrán salido este día con su domingo siete.

 

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