Los planes parciales y el Alcalde

Al alcalde de Guadalajara, Ramiro Hernández, no le faltan problemas. Algunos de ellos parecen haber sido generados no por la resaca de administraciones anteriores o consecuencia de hechos eventuales. La verdad es que la actual gestión municipal ha incurrido en omisiones graves y culposas que incluso pueden arrastrar serias consecuencias.

Sorprende que el presidente municipal no asuma con claridad su responsabilidad en los planes parciales cuando tuvo en sus manos la posibilidad de actualizarlos. A veces es extraño que un político de su capacidad y experiencia no afronte fallas evidentes y considere que no se ha llegado a su integración porque no se cuenta con la necesaria asesoría para ello.

Tal parece que al alcalde se le escapa que una de las causas de esta severa deficiencia en su gestión, se debió por los desacuerdos y conflicto de intereses entre sus anteriores titulares en las áreas de Obras Públicas y Coplaur. Así, las cosas se dificultaron de origen y la situación de ambigüedad que se ha propiciado termina por abrir la puerta grande al mercado negro de usos del suelo.

Para algunos tal pareciera que el retraso ya en la actualización de los mencionados planes, es un tanto deliberado. La sospecha parte del mal manejo que se ha dado a la situación y las justificaciones para ello resultan punto menos que infantiles. Si el alcalde no ha contado con verdadera asesoría de la materia es seguramente porque no ha querido.

Desde el inicio de la administración actual, profesionistas y representantes de organismos tuvieron la ocasión de manifestar sus puntos de vista ante el alcalde, los regidores interesados y naturalmente las dependencias directamente involucradas. Nada positivo pasó.

Quizá Ramiro Hernández desconozca las presumibles irregularidades que revisados y renovados, se siguen cometiendo, dando lugar a inexplicables decisiones legaloides y hasta a protección del tribunal administrativo a cuestiones muy controversiales de las que sacan provecho vivales y oportunistas. Y todo por falta de una acción de autoridad por parte de la alcaldía tapatía.

Lo absurdo es que se alegue falta de apoyo técnico. Sabemos que para compromisos políticos abundan las “asesorías” en las nóminas municipales pero para temas tan cruciales, no se echa mano de gente capacitada. Por ejemplo, existe una cámara de empresas consultoras que incluye aquellas especializadas en desarrollo urbano, lo mismo que no son escasos los profesionistas locales del ramo que siempre han estado dispuestos a participar en tareas de planeación. De manera que si el alcalde no cuenta con este apoyo es por su indecisión, indiferencia o impericia ante un asunto trascendental para el municipio.

Y así se hacen más evidentes las incongruencias. Coplaur, cuyo nuevo titular tiene capacidad más que suficiente, cuenta con un insignificante  presupuesto para este año mientras que se destinan decenas de millones a obras no tan prioritarias ni urgentes como las adecuaciones en la zona de Chapultepec que ya no se sabe si ha causado más estragos que beneficios, empezando por su retraso.

A Ramiro Hernández le han hecho falta consultores pero no porque no existan sino por una ausencia de estrategias apropiadas en el Cabildo y en la estructura administrativa municipal que den pie a poner orden en este rubro. ¿No le pasa por la mente al Alcalde el daño que resiente ya la ciudad por esto de los planes parciales? Ojalá comprenda que no es cuestión de intereses políticos sino un asunto que lo hace responsable del sano, equilibrado y ordenado crecimiento urbano, simplemente para lo que fue elegido.