Las obras y los municipios

Ahora resulta que no solamente los trabajadores de la construcción se encomiendan a la Santa Cruz –celebrada el pasado día 3– sino, también, deberán hacerlo los empresarios o todo el que busca invertir y realizar una obra, grande o pequeña, en la zona metropolitana y especialmente en Zapopan ya que aún no hay cura definitiva para la epidemia de tramitología que se padece.

Frecuentemente y en campaña los gobernantes prometen y hablan para todo de simplificación administrativa y de otorgar facilidades para la inversión pero, sin desconocer que a veces parece hay buena intención en ello, ya en la práctica los resultados no corresponden. En todos los municipios del área surgen las dificultades para obtener un permiso, pero en Zapopan el tema llega a lo crítico. Por ejemplo, un alineamiento puede significar hasta dos meses cuando se podría obtener en horas, ya no digamos una licencia de construcción que alcanzaría hasta un año en lograrse. Así andan las cosas.

Tampoco se trata de aplicar el libertinaje ni mucho menos facilitar corruptelas pero irse al otro extremo, exagerar las normas, el no dar responsabilidad a los peritos o, tal vez, lo más probable es que el burocratismo mediocre se mantenga todavía incluso sobre la voluntad de quienes desean y hasta ordenan un cambio en las cosas. De otra forma no se entiende el por qué se han llegado a realizar relevos en los mandos de obra pública de Guadalajara y Zapopan supuestamente para tratar de superar situaciones y mejorar la atención, esperamos pronto que esto llegue al beneficio público esperado.

También en dicha áreas de los municipios conurbados se siguen presentando rezagos. Las obras públicas que están en proceso se retardan en sus tiempos originalmente pactados y surgen anomalías que resultan difíciles de explicar cuando lo elemental es pensar que previamente tuvo que darse una planeación adecuada. Igual se pueden ver obras inconclusas  y las hay en muchas partes que advierten una muy baja calidad.

No hay rumbo de la ciudad en que no sea observable esta situación y aunque es válido soportar inconvenientes para que las obras se lleven adelante, ni siquiera se trata de atenuar las molestias, no hay previsión para no afectar tanto las vialidades y el colmo es que las autoridades del ramo –Movilidad– ni por asomo toman acciones para hacer más llevaderos los problemas colaterales que se generan al ciudadano. Podrían ser los casos de la salida sur de López Mateos, de Chapultepec y muchas más.

Y ya en este tema de la obra pública, persisten vicios que se ha dicho con insistencia quedarían superados, como el de la asignación discrecional de inversiones. Todo indica que pequeñas y grandes obras se entregan bajo determinadas condiciones que no son precisamente las técnicas o financieras y hay, según la percepción generalizada en el gremio constructor, de que todavía hay pagos de favores, quizá de campañas pasadas o tal vez ya de las futuras.

Hay que tomar en serio, desde luego, el compromiso que han manifestado los alcaldes metropolitanos, haciendo hincapié en los de Guadalajara y Zapopan, queda evidente con los cambios realizados, que la obra, en general, se realice bajo criterios apropiados pero esto no quedará demostrado hasta que Jose Luis Moreno Rojas y Carmelo Muñoz Fernández  respondan a esa exigencia con verdadera eficiencia.

No estaría mal que los municipios contaran con mejores asesores y consultores profesionales en esta y otras áreas. No les queda ya mucho tiempo para demostrar de lo que son capaces para mantener voluntades a su favor. En las próximas decisiones políticas, es lo más seguro, y los ciudadanos serán especialmente sensibles a la obra pública. Para muchos, en efecto, es simplemente lo más convincente.

miguel.zarateh@hotmail.com

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