La misma historia

Cuando el gobierno interino de Carlos Rivera Aceves pretendió dar continuidad al proyecto del tren ligero, cuya segunda línea apenas acababa de ser realizada por Guillermo Cosío Vidaurri, obligado a dejar el mando por los sucesos del 22 de abril, quizá se veía difícil conseguir la inversión requerida pero, definitivamente, constituía un sano intento por no dejar las cosas ahí por la abrupta interrupción de la administración estatal.

No sabremos a ciencia cierta si Rivera Aceves tenía todos los elementos para que el proyecto continuara pero, definitivamente, tenía razón en promoverlo. Y lo hizo en ciencia forma ya que incluso se llegó a la integración de un plan ejecutivo para el mismo que fue preparado por una constructora local y las áreas correspondientes del Ejecutivo. La desde entonces considerada “línea tres”, tenía un trazo bastante similar a la que ahora se ha diseñado, incluyendo la vía elevada sobre la avenida Avila Camacho que ahora tanto se cuestiona El caso es que entonces, es decir hace ya más de dos décadas, aparecieron actores sociales que igualmente se parecen, si es que no son los mismos, oponiéndose a ese paso elevado –como se ha hecho en el Metrorey y hasta en la ciudad de México–, entre otros argumentos porque “contaminaba” visualmente la arteria mencionada desde Zapopan hasta la glorieta de la Normal y se convertiría en una “cicatriz” urbana para Guadalajara y otras cosas por el estilo. La verdad es que el plan para llevar a cabo dicha línea se advertía muy en serio pero, tras el ánimo sensible de los tapatíos que había dejado como secuela la tragedia, las autoridades no soportaron presiones y, finalmente, desistieron.

Luego vinieron las administraciones panistas que, en su caso, ni siquiera volvieron a hacer el mencionado intento aunque no dejaron de hablar durante tres sexenios en la posibilidad de su eventual realizaron. Pero nada hicieron. De alguna forma hay un sector privilegiado en una zona tan relativamente árida como lo es Ávila Camacho, que se sigue oponiendo a que el tren ligero –cuyo provecho social está fuera de toda duda–, estorbe a su paso su muy particular entorno. Eso de “afear” dicha avenida con el tren, no es de lo más original que se les pudo haber ocurrido.

Lo importante, ahora, es que esta actitud, “recargada” como dicen los chavos, no consiga dar pretextos para demorar más una obra tan necesaria. Volver a cancelar su realización sería simplemente empezar de nuevo y tampoco se puede someter a capricho el criterio técnico con el que se ha procedido. Si el trazo con sus características elevadas de la línea tres es tan semejante al que ya se había diseñado hace más de 20 años, es porque no hay otra manera de hacerlo ¿o si existe? que se valoré, exponga y decida. Que perturba el horizonte desde algunas terrazas y balcones residenciales, quizá, pero ya basta de visiones tan individualistas y de intereses tan particulares. Mejor sería que el gobierno se atenga a  lo verdaderamente técnico y que tampoco se desvíe en este sentido con intervenciones poco profesionales. Lo importante ahora es que se resuelvan los diferentes problemas –que desde luego los hay–, para que este tramo del tren no ocasiones problemas colaterales y que, al contrario, puedan preverse todos los elementos necesarios y las obras complementarias, para que se consiga una solución integral de vialidades y transporte.

Claro que habrá que tomar en cuenta la opinión de los vecinos y atender a sus puntos de vista puesto que son los moradores directamente involucrados pero en ello habrá que distinguir las voces que a veces se levantan casi por sistema para oponerse a todo o que lo hacen sencillamente porque son incapaces de sacrificar algo de lo que les abunda, en vez de entender lo que es el auténtico interés de las mayorías.

 

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: MiguelZarate_12