Un mercado del siglo XXI

A veces parece que muchos no se dan cuenta en qué siglo estamos. Romper los moldes del pasado se les dificulta y suelen confundir la preservación de los valores históricos con aferrarse a fórmulas que ya cumplieron su ciclo y que, ahora, hay que adaptarse a las características de la época. Esto ya es una realidad en muchos campos de la vida moderna, ¿por qué se cree que en los mercados populares va a ser diferente?

Apenas se ha dado a conocer el proyecto para el nuevo mercado Corona y ya se han confabulado corrientes de opinión contrarias, incluso las que consideran que se trata de una simple imitación de centros comerciales que, a su juicio, nada tienen que ver con la estructura de los mercados tradicionales. Pues bien, bueno que así sea esto último ya que estos centros económicos de nuestra vida diaria deben contemplarse con la mira del presente y del futuro.

Quizá fue una situación fortuita –el incendio del mercado-, la que ahora pone al centro histórico de Guadalajara en situación de oportunidad. Con antecedentes de principios y luego mediados del siglo pasado, la catástrofe obliga ahora a emprender un nuevo edificio, solo que en esta ocasión habrá de responder a un medio altamente evolucionado en numerosos aspectos. Aunque sea con base a la información dada a conocer del proyecto propuesto, hay que advertir no solamente la belleza arquitectónica sino las ventajas y funcionalidad que sin duda tendrá el nuevo Corona.

Desde luego que no se llega a esta determinación de la manera más deseable ya que la elaboración de proyectos se convocó de una manera limitada, por invitación. De seguro,  fueran menos las críticas si tal convocatoria hubiese sido definitivamente abierta. Pero, bueno, ya así las cosas también hay que observar que sí se tuvo el tino de que el jurado calificador tuviera elementos suficientes y méritos de todo tipo para cumplir su encomienda. Cada uno en su especialidad, hay que reconocerlo, da prueba de que la decisión tomada nada tuvo de improvisada. El proyecto escogido luce magnífico.

Además, tampoco fue casualidad que quienes resultaron ganadores con su proyecto, el despacho arquitectónico de Leopoldo y Fernando Fernández, hayan logrado un proyecto que, de entrada, se observa altamente competitivo y también visualmente muy atractivo. Decir que no encaja en la media tradicional del centro de la ciudad es como si quisiéramos amarrar todo el entorno al pasado. ¿Por qué estas voces no mejor emplean sus esfuerzos por la preservación de docenas de fincas con real valor histórico y arquitectónico que día con día caen bajo la picota principalmente por intereses inmobiliarios?

El nuevo mercado, por si fuera poco, abrirá sin duda el camino para que también sea transformada la zona. El acondicionamiento de más calles peatonales y la conexión a la Plaza Guadalajara y a la futura estación del tren, son un ejemplo de lo que repercutirá la obra. Y, ya en esto, ¿no valdría la pena considerar la extensión de las rampas del túnel de Hidalgo para que el Corona tenga un poco más de vista con una plazoleta frontal?

De los beneficios no hay que dudar pero también se ve mano negra en alimentar inquietudes sin fundamento a los que serán sus moradores habituales, los propios locatarios. El punto es que el proyecto no abandone sus fines primordiales y, dicho sea de paso, también será importante que el Ayuntamiento no cause más controversias con asignaciones directas de las obras del mercado ya que tiene en su haber muy malas experiencias en este sentido -tardanza en su entrega y una calidad muy cuestionable-, como en Chapultepec y en Santa Tere. Transparencia, así de fácil y Guadalajara tendrá al fin un mercado del siglo XXI..

 

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