El liderazgo de los empresarios jaliscienses

Aunque es innegable el peso específico de Jalisco en el contexto nacional, poco, realmente poco se ha reflejado su nivel de influencia en el logro de liderazgos. Por lo general son otros estados los que destacan y específicamente a los jaliscienses se les ha venido rezagando casi por sistema mientras que son los del norte del país, de la capital y de distintas entidades del centro de la República, principalmente, quienes terminan por ocupar las sillas principales y cúpulas del sector privado.

Hay desde luego quienes a lo largo de los años han dejado sentir su presencia y la de esta entidad pero muy de vez en cuando se abre el camino para que un jalisciense tenga la oportunidad de llegar a la cima de los más importantes organismos representativos.

Y es este el momento en el que son dos las figuras de esta tierra que, precisamente por el respaldo de una gran trayectoria, están muy cerca de acceder a las dirigencias de la Confederación Nacional de Cámaras Industriales, CONCAMIN, así como de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, CMIC. Lo más afortunado para el que esto escribe es contar desde hace mucho tiempo con la amistad de estas personalidades de la empresa jalisciense, Manuel Herrera Vega y Gustavo  Adolfo Arballo Luján.

De manera que discúlpeme el lector si, con todo y la responsabilidad que implica este espacio que nos concede MILENIO, hable en esta ocasión a título quizá más personal en virtud de conocer tan de cerca las cualidades que sin duda han llevado tanto a Manuel como a Gustavo a ubicarse en zona de privilegio para alcanzar sus metas. Y, créase totalmente que ambos han realizado esfuerzo como pocos para merecerlo.

Con Manuel participé en el Consejo de Cámaras Industriales del Estado de Jalisco, cuando fungió como coordinador y yo presidente de la delegación Jalisco de la CMIC. Los logros fueron muy concretos en ese tiempo en cuanto a mejoramiento ambiental y desarrollo social, actualmente participamos en Guadalajara 20/20 proyecto que se empieza a perfilar para que la ciudad de   Guadalajara llegue a su aniversario 500 con una nueva generación de líderes comprometidos. Lo que me consta es que Manuel es persona de gran sencillez, cuya gran capacidad de gestión ha logrado abrir para beneficio de esta tierra un nuevo espacio dedicado a la innovación, el diseño y la capacitación, a la vez que permitir que esto conlleve asumir grandes retos a nivel nacional e internacional. De este tamaño y dimensión es la tarea que Manuel ha desempeñado.

Es capaz Manuel de lograr una convocatoria de liderazgos para trabajar por causas comunes, lo que evidentemente le torna en elemento altamente viable para practicar a escala nacional lo que ya ha realizado aquí. Y no tengo sombra de duda de todo lo que esto representaría para México.

Por lo que toca a Gustavo Arballo, lo conozco desde que participé con las juventudes CMIC, tiempo en el que Jaled Alí Modad tuvo el encargo de promover esta corriente generacional e impulsar al grupo de la mano de Héctor Castellanos Franck, a la postre también presidente de la misma cámara en el estado, Fernando Acosta Martínez era el presidente Nacional y Gustavo su tesorero. Así que Gustavo, sonorense de origen pero jalisciense a plenitud de vida, tiene muchas aptitudes logradas a lo largo de décadas de trabajo en la CMIC y en otras funciones profesionales en las que, de manera particular, ha destacado por su gran capacidad conciliadora. Esto, en su momento, le hizo acreedor a importantes reconocimientos como de hecho aconteció en la pasada administración estatal.

Sin embargo, para Gustavo el llamado no se ha limitado a cubrir destacadas tareas en el ámbito de la entidad. También su entrega a la CMIC le ha llevado desde hace tiempo a ocupar 2 veces la Tesorería y ahora la Secretaría de dicha cámara, en las gestiones de Fernando Acosta,  Eduardo Correa Abreu y de Luis Zárate. Cualquiera en el campo de la construcción sabe de lo que Gustavo es capaz para emular a personajes como Eduardo Padilla quien fuera el primer presidente de la cámara en cuestión fuera de la capital del país.

Hay otros empresarios de Jalisco que también han llegado a presidencias nacionales, Raúl Alejandro Padilla Orozco, entre los más recientes y que estuvo exitosamente al frente de la CANACO a nivel nacional pero, dada la riqueza humana, el potencial y la capacidad empresarial, son relativamente pocos los jaliscienses que han llegado a escala de dirigencia de los más importantes organismos cúpula del país.

En lo político tampoco se han alcanzado los liderazgos que fuera de desear si bien la empresa se maneja con parámetros bastante distintos. No obstante, el resultado es el mismo y son aquellos de otras entidades quienes llegan generalmente a los puestos clave.

Por todo esto, para los jaliscienses debe ser motivo de gran satisfacción que empresarios de la talla de Manuel Herrera y Gustavo Arballo se encuentren en la antesala de ocupar dos de las dirigencias sectoriales más relevantes del país. Y, aunque aclaro el afecto de amistad que en lo personal puedo sentir por ellos, no se puede negar que se trata de dos grandes cartas que la entidad presenta para contribuir al desarrollo del país. El momento presente es difícil, todos lo sabemos. De ahí que tampoco sea fácil llegar en estas condiciones tales responsabilidad. Hacen falta talentos para ser líder y aportar lo mejor de sí mismos para bien de México. Manuel y Gustavo, bajo el estandarte de Jalisco, sin duda tienen el nivel para conseguirlo.