La “guillotina” anticontaminante

Desde luego que lo peor sería quedarse de brazos cruzados. El problema de contaminación ambiental en la zona metropolitana de Guadalajara es ciertamente grave y no de ahora. Sin embargo, valdría la pena tomarse la molestia de llevar al análisis las medidas que se pretende adoptar mediante la implementación legal que fue anunciada por el gobernador Aristóteles Sandoval que, seguramente con un cabildeo previo, concertó ya puntos relevantes con las distintas fracciones del Congreso del Estado. Y, como para apoyar aún más la intención, obtuvo públicamente en un mismo acto el respaldo de las cúpulas empresariales de Jalisco.

Todo esto está bien, muy bien, pero hay que ver, como se dice, el verdadero origen del mal y si las acciones coercitivas que se están tramando van dirigidas a quienes son o no los verdaderos culpables. Es de notar que la alarma de lo que sucede en la capital del país debe ser bastante motivadora a efecto de que nuestra entidad disponga al menos de elementos para evitar que el problema crezca aquí a ese grado, lo cual para fortuna nuestra está todavía algo distante de suceder.

No obstante, algunos puntos no clarificados de la “iniciativa”, preparada se supone por la Secretaría de Mejoramiento Ambiental y Desarrollo Territorial, Semadet, a cargo de la bióloga María Magdalena Ruiz, llevan a pensar que la única forma de poner orden en una de las principales causas de la infición, o sean los vehículos, será aplicar medidas draconianas ante la falta de verificación de las unidades. Y se habla de sanciones fuertes, como la de aplicar multas de ipso facto y retiro al corralón, lo cual es a no dudarlo el “coco” para cualquier conductor.

El Gobernador fue muy enfático en apuntar que no se trata de una “medida recaudatoria” ya que los recursos nada menores obtenidos, primero de los hologramas y luego de las “multas” que por anticipado ya se están incluso cuantificando, alcanzarán una cifra prevista de unos 450 millones de pesos. El punto es que, según el Ejecutivo, estos fondos irán a parar directamente al mencionado fondo cuyo manejo y destino ojalá corra con buena suerte y no quede como otros “fondos” cuyo término no siempre resulta tan transparente.

Pero si se quiere ir al “origen del mal”, no hay que pensar, como frecuentemente lo hace la Semadet, en que la verificación de vehículos particulares es la única y verdadera raíz de todo. Valdría experimentar en experiencia ajena y ver cómo se le han volteado las cosas al jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Mancera, quien está fracasando rotundamente en sus programas y el costo lo están pagando casi cruelmente todos los ciudadanos.

Allá, como seguramente sucede aquí, se pone la amenaza de guillotina sobre los conductores de vehículos particulares, mientras que el parque del transporte público -camiones, minibuses, taxis, etcétera- sigue tan campante y soltando humareda por todas partes. Lo mismo vemos en las unidades de servicio de los distintos niveles de gobierno, como patrullas, carretones de basura y muchos más.

Ojalá y también se consideren fuentes contaminantes que parten, por ejemplo, de la industria y es de esperarse que los dirigentes empresariales tan aplaudidores de las medidas anticontaminantes anunciadas por el Gobernador, también atiendan no sólo a las leyes locales sino a las federales puesto que poco se sabe de sanciones a fábricas que vaya que contaminan y en grande.

Sucede que para el gobierno lo más fácil es montar operativos y levantar infracciones a diestra y siniestra. En estos días hasta se presume de los millares de estas sanciones a quienes no porten el holograma respectivo. Desde luego que las normas están para acatarse pero, ¿realmente las autoridades se sienten tan tranquilas de haber hecho su parte? ¿han efectuado previamente los programas de prevención y orientación para que se cumpla con la verificación, digamos con el mismo entusiasmo con el que anuncian tan seguido los supuestos triunfos de sus acciones de gobierno?

Qué bueno que se ponga énfasis en el tema de la corrupción ya que para muchos queda bien claro que los talleres de verificación en su mayoría están más que puestos para “facilitar” la entrega del documento correspondiente aunque no se le tome ni la temperatura al vehículo. Esto ha pasado siempre, además de que no se han considerado medidas pertinentes como informar de manera suficiente la fechas, lugares, costos y otros datos a los propietarios para que cumplan sin pretextos con la verificación.

La amenazas y amagos, el temor a las elevadas multas -que siempre tienen la rendija del “arreglo” con quien infracciona aunque, claro, con una nueva cotización- y ahora el pánico que ocasiona el fatídico “corralón” donde se descuida, daña y hasta saquea vehículo que cae ahí, pueden ser camino para que, como lo festeja seguido la titular de Semadet, es la forma de elevar la concurrencia a los centros de verificación pero, la verdad, mejor es empezar por elevar la concientización.

Magnífico que se pongan de acuerdo en algo todos los diputados -digo a parte del reparto por fracciones de lo distintos cargos-. El tema de la contaminación ya no puede postergarse y no vaya ser que el destino nos alcance. Pero ojalá sea bien analizado y no simplemente descargue sin más nuevos golpes a la población, ojalá y que la iniciativa sea manejada bajo criterios técnicos y sociales, ojalá y no sea otra bandera más para el simple lucimiento político. Ojalá.

miguel.zarateh@hotmail.com  

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