Hacia una ciudad “resiliente” y organizada ¿será?

Por supuesto que no todo está perdido. En cuestión de desarrollo y ordenamiento urbano en una sola semana se lograron avances importantes hacia el objetivo de alcanzar -¿por fin?- una planeación congruente y corregir errores que se siguieron cometiendo hasta fechas bastante recientes. A veces hasta puede renovarse el optimismo y, para la sociedad civil, para los especialistas y técnicos que han sido convocados una y otra vez a las famosas (¿o simplemente justificativas?) “consultas públicas”, quizá la oportunidad de que ahora sí sean tomados en cuenta sus puntos de vista. Y esto con sus reservas ya que sabemos que finalmente legisladores y gobierno terminan por hacer las cosas a su modo, a su manera y protegiendo intereses no muy claros.

Pero al menos por el momento hay que conceder el privilegio de la duda ya que se han dado algunos signos importantes hacia dicho ordenamiento. Incluso hay que iniciar por felicitarnos -todos, claro-, porque a Guadalajara se le ha incluido en el grupo selecto de las llamadas “ciudades resilientes”, designación que no solamente conlleva cierto mérito ya que la otorga la prestigiada fundación Rockefeller sino, también, el incentivo de participar en una bolsa económica atractiva. Todo para lograr establecer una estrategia propia para adaptar la metrópoli a sus necesidades presentes. En otras palabras, desde el exterior se aprecia que la ciudad tiene problemas, quizá algunos caóticos, pero que tiene remedio y capacidad para reorganizarse y reencontrarse con la mira puesta en mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

Bueno que se vea que existe la esperanza de reencontrar el camino pero, para ello, será obligado continuar con otras acciones ya con los pies en nuestra arenosa tierra. Casi en las mismas fechas se dio una oportunidad más para unificar criterios, principalmente en materia de vivienda. Tanto las autoridades estatales como de los principales municipios de la entidad, junto con el sector privado, en este caso la Canadevi dentro de su congreso sobre este tema, e incluso la presencia federal con la titular de la Sedatu, Rosario Robles Berlanga. Y vaya que esta última marcó bien la pauta seguida al considerar fundamental la coordinación de los tres niveles de gobierno para instrumentar un nuevo modelo de ciudad “para lo cual se requerirá de marcos normativos adecuados y eficaces, presupuestos y finanzas responsables y transparentes, planificación de los espacios y del crecimiento urbano con visión al futuro”. Por su parte el gobernador Aristóteles Sandoval hizo lo propio, se lució en un discurso muy bien estructurado, en donde mostró las acciones que se vienen haciendo de manera coordinada con los municipios así como la disposición total para que estas acciones se vean reflejadas en mejores posibilidades para los habitantes, todos absoluta mente todos muy bien cuando menos en el discurso, habrá que vigilar que la congruencia impere entre el decir y hacer.

Efectivamente, en el importante foro “Vivienda y Ciudad”, también se mostraron algo más que buenas intenciones ya que se celebró un acuerdo para incrementar el subsidio a la vivienda con un fondo acordado entre los gobiernos federal y estatal. E incluso ahí mismo se fijaron posturas importantes como la de la propia Canadevi que de igual manera se pronuncia por lo que los desarrolladores llaman “redensificación de la vivienda”, es decir, la tendencia natural al crecimiento vertical que, además, se estima la única alternativa viable para una vivienda digna y económica.

Y aquí encontramos muchas coincidencias con un trabajo que se viene efectuando en frentes legislativos y normativos. También en este sentido se inició una labor de cabildeo encabezada por el diputado Ramón Guerrero hacia una nueva ley de desarrollo urbano y elaboración de la carta por los derechos a la ciudad. ¿Otra consulta más? Esperemos que no ya que ahora todos los actores involucrados tienen mayor urgencia de la urgencia de coordinar trabajos para contar en breve tiempo con una legislación verdaderamente fincada en lo que la población quiere y necesita de su ciudad, Ramón dijo y repitió en varias ocasiones que no se trabajará en una ley “a modo” para nadie. Para ello se coordinan mesas de trabajo por especialidad (a la CNEC nos correspondió coordinar la de edificación), a fin de culminar este nuevo esfuerzo en el propio Congreso y marcar el arranque de una enmienda legislativa obligada e indispensable.

Las inquietudes son muchas. En un comunicado preliminar de nuestra parte (CNEC) al diputado Guerrero se señala que desde el siglo pasado Jalisco ha sido vanguardista en materia de legislación urbana, lo que llevó a la creación de un código urbano que, desafortunadamente, no ha llegado realmente a concretar como tal. Luego, tras la integración del citado “código”, vinieron las reformas que fueron complicando cada vez más las cosas. Para cambiarlo, fluyeron cientos de observaciones ciudadanas pero las versiones finales solamente permitieron observar una actuación de opacidad de parte de las comisiones dictaminadoras. En otras palabras, quedó en entredicho el papel de los legisladores para escuchar y atender los señalamientos ciudadanos a los que ellos mismos habían convocado.

Hay que recordar que el problema estriba en que la población jalisciense es altamente urbana (solamente la zona metropolitana absorbe a las tres cuartas partes de sus habitantes) y que muy atrás han quedado los proyectos -quizá de al menos cuatro o cinco décadas-, para desarrollar ciudades medias o, como se solían llamar, otros “polos de desarrollo”.

Que quede clara la postura de quienes formamos parte de la sociedad y de los sectores técnicos y profesionales: estamos cansados de ser utilizados para justificar supuestas consultas ciudadanas que terminan por no servir ni ser aplicadas. Ojalá y que una nueva legislación sea congruente y ejemplo de participación. El logro de una ley que realmente conduzca hacia un futuro mejor será la recompensa de todos.

miguel.zarateh@hotmail.com  

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