Trump o el triunfo del populismo

Ni duda cabe que el camino más fácil para llegar al poder es el populismo. No es nada nuevo. Muchas frases y posturas, principalmente las de acendrado nacionalismo, proteccionismo, etcétera, han sido acuñadas y utilizadas una y otra vez en todo el mundo para conquistar liderazgos. Las usaron Lenin, Hitler, Stalin y muchísimos más, incluyendo las figuras modernas que han fincado dictaduras en base a la demagogia. Para desgracia nuestra, el presunto paladín de la democracia, Estados Unidos, también cayó en él, dardos directos al corazón, estomago e hígado de un sector definido que se identificó agraviado y harto de los políticos y sus partidos, fueron lanzados con precisión por el hoy presidente electo.

Las tibias y “prudentes” reacciones mexicanas, tanto del sector gubernamental como inclusive del privado, ante la victoria trumpista, han sido solamente llamados a una “actitud positiva” ante la situación. El Presidente de México, en dos buenas y mal aprovechadas oportunidades de utilizar tribuna, una ante los radiodifusores de todo el país y otra en el aniversario 99 de la CANACO, al menos para delinear una postura concreta ante lo que ineludiblemente será una nueva etapa en las relaciones entre México y la Unión Americana, sólo menciona “mutuo respeto” y otros estribillos y consideraciones de lo injusto de las apreciaciones sobre nuestra economía. Para Enrique Peña Nieto quizá nunca habíamos estado mejores en la vida y, por ello, no hay que temer para nada al futuro.

De todas las voces y comentarios, desde Monterrey nos vino una apreciación de la situación real en una conferencia de Jeffrey Davidow ante ejecutivos de finanzas. Para el exembajador de EU en México (1998-2002), sí hay aspectos positivos que ayudarán a nuestro país, como lo es el simple hecho de que 57 mil empresas norteamericanas de las cuales dependen más de 5 millones de empleados, serán las principales aliadas para frenar cualquier intento de ruptura en las relaciones comerciales entre ambos países. El señor Trump manejó, en efecto, que el TLCAN ha afectado fuentes de empleo en su país, lo cual es parcialmente cierto ya que alrededor de 15 mil empresas de EU se han trasladado a México con una pérdida para ellos de unos 200 mil empleos. Davidow es un conocedor profundo de la relación México-EU. Luego de embajador, se recordará, escribió un libro, El Oso y el Puercoespín, o sea la lucha entre un animal gigante y uno pequeño y relativamente ignorado. Y es que, considera, la relación entre las dos naciones siempre ha sido tortuosa, tensa y con momentos de crisis, como algunos que a él le tocó vivir.

Y es que, a decir verdad, no se ve fácil que Trump acabe, en el término de su administración, con una relación bilateral que representa el beneficio común de más de 532 mil millones de dólares anuales. Los gobernadores norteamericanos fronterizos con México, incluyendo los republicanos, están ahora francamente preocupados y con razón ya que del contacto con los mexicanos pende en gran medida su economía. En particular, el famoso “muro” de Trump, del cual mencionan ya desde su equipo preparatorio será una realidad, además de impráctico y costoso, muchos lo observan ya hasta inútil. Hay que recordar que la frontera EU-México es la más transitada del mundo, con un millón de personas y 300 mil vehículos por día. Los alemanes de la RDA edificaron un ignominioso muro de cientos de kilómetros (no de miles) y no pudieron frenar del todo los flujos. A fin de cuentas, los muros son iguales para no dejar salir que para no dejar entrar pero nunca son ciento por ciento eficaces.

Pero Peña Nieto y su secretaria de Relaciones Exteriores, Claudia Ruiz Massieu, casi una “amateur” en estos menesteres, insisten en desconocer que ciertamente habrá impactos severos para los mexicanos. Desde ahora los canadienses temen que muchos indocumentados aprovechen la cancelación del visado para ingresar a su país desplazados de Estados Unidos y es bastante creíble que alrededor de un millón de connacionales retornen al país a corto y mediano plazo. Ni qué decir de los que supuestamente se quedarán allá ya que hay que dar por sentado que su vida será cada vez más difícil. Las víctimas seguras serán los famosos **dreamers -unos 700 mil jóvenes-, hasta ahora protegidos por el DACA de Obama.

No tiene caso quebrarse ya la cabeza sobre las causas de este siniestro político. El New York Times y el Washington Post tienen días señalando que ahora los estadounidenses parecen ya no entenderse unos a otros y que, principalmente para los sectores preparados hasta medianamente, se revela un Estados Unidos desconocido. Lo grave, sin duda, será resentido por los propios norteamericanos, así como sus empresas sobre las que penden amenazas reales, como invertir y crear industrias en el extranjero. Pero esto también afectará indudablemente a México.

El populismo triunfó donde menos se esperaba. Como dicen algunos, la pesadilla se hizo realidad. Lo que llaman democracia tiene su precio en todas partes. Ahora falta por ver qué tanto influirá esto ante una sucesión ya próxima en el gobierno de México.

miguel.zarateh@hotmail.com

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