TAE y socios vs la Ciudad

Y la volvió a hacer. El carácter plenipotenciario del Tribunal de lo Administrativo del Estado, o al menos la forma de ejercer su función por parte del magistrado Armando García Estrada, está acabando con proyectos y programas que, a juzgar por sus resoluciones, no le interesan más que un comino y aunque pueda decir, otra vez, que solamente “cumple” con la ley, ya a nadie le queda duda de que detrás de no pocas de sus determinaciones hay “algo más”, por lo cual no importan mucho las consecuencias sociales y económicas que conllevan.

Así, sin más, se mostró más que expedito para echar abajo –al menos temporalmente- los nada menos que 50 planes parciales de la ciudad de las siete zonas que, valga decirlo, fueron resultado de un proceso largo, penoso, complicado, tardío, politizado, etcétera pero que de alguna manera ya no podían esperar más. Y vaya que sí le costó políticamente al gobierno de la ciudad poder superar una inercia de muchos años para, en cierta forma, dejar las cosas preparadas no para su actual conveniencia sino, por la demora en su aprobación, seguramente como una sólida base para la siguiente administración municipal, sea de quien sea.

Pero no. Ahora resulta que tras el doloroso parto de los citados planes parciales, cuando por fin se advertía el fin del caos y el desorden en el crecimiento citadino, bastó que el Procurador Urbano, Gabriel Ibarra Félix, presentara una denuncia ante el TAE para detenerlos, para que el tema, uno de los favoritos del citado magistrado sabe Dios por qué, echara por tierra el trabajo de 14 foros de opinión, cuatro talleres multisectoriales, nueve talleres ciudadanos, innumerables reuniones de colonos y vecinos, otras con cámaras y colegios y más. En total, más de 16 mil opiniones puntuales que arrojaron la formulación de los planes en cuestión.

Lo grave, lo más grave de todo, es que al poner en suspenso nuevamente el ordenamiento pretendido y ante la cancelación de lo que quedaba de los planes anteriores, Guadalajara vuelve a ser la tierra de nadie en materia de desarrollo urbano, sin duda una situación que parece más que ventajosa para quienes se sirven de esta manera a su gusto, como algunos notables desarrolladores entre otros, mientras que las desventajas le siguen recayendo a la urbe y a su gente.

¿A qué puede atribuirse la postura del Procurador Urbano y a qué responde la inmediata reacción del famoso Magistrado del TAE, quizá ya tan célebre como el Auditor General del Estado? Supuestamente esto parte del Parlamento de Colonias a cargo de Alejandro Cárdenas ya que efectivamente quien encabeza tal organismo va en tal sentido. Y el Procurador Ibarra Félix, claro, puede encontrar justificación en ello para proceder como lo hizo, no vaya a ser que alguien de algún medio le vaya a decir que no le hizo caso al tal Parlamento que, dicho sea de paso, ni siquiera se sabe realmente a quién o a quiénes representa o qué intereses verdaderamente responde.

Tan oscuro está todo que para nada se toma en cuenta que Guadalajara se está despoblando desde hace veinte años y que sus habitantes paulatinamente han estado migrando a los municipios  conurbados. Resultado, en datos oficiales, desde 1950 la mancha urbana de la capital jalisciense se ha multiplicado nada menos que 15 veces y su población en casi diez tantos. El modelo de desarrollo horizontal era todavía hace unas décadas hasta cierto punto viable pero ya no es sostenible.

Todo es perfectible, sin duda. Habrá que esperar a nuevos estudios técnicos para que el descuido de trienios vaya siendo reparado, Una de las fórmulas, la obvia, es evitar la dispersión urbana, la continuación de ella que solamente beneficia a algunos desarrolladores que bien se hicieron de predios baratos para usufructuarlos de tal manera aunque las autoridades municipales en turno se hagan trizas para poder dar satisfactores y servicios básicos para sus moradores. La riqueza, en cambio, queda en solamente en unas cuantas manos.

De ahí que no nos vengan con el cuento de que el asunto es una cuestión técnica y que, como señala el titular del Parlamento de Colonias, responda a todo esto que, otra vez, hay que volver a hacer más análisis. El cuento ya de por sí es de nunca acabar como para seguir acomodando fichas en favor de aquellos que mientras el río siga revuelto y la tierra sin leyes, mejor para ellos.

Los planes recién aprobados y ahora nuevamente detenidos, de manera indudable contienen la voluntad del alcalde Ramiro Hernández y el trabajo del director de Coplaur, Diego Delfín, para al menos no irse, dejando tamaño desorden. Esto, sin buscar ya a estas alturas ningún lucimiento puesto que los planes mencionados no dejan aún sus frutos, al pretender ordenar la verticalidad, mantener áreas habitacionales, depurar giros, desarrollar nuevos instrumentos de ordenamiento y regulación, etcétera.

Si al alcalde Ramiro Hernández en verdad le interesara saber el porqué tantas complicaciones para la autorización de estos planes, qué intereses y quiénes  están tras el control de los dictámenes y permisos,  bien valdría la pena que recordara los pleitos entre sus dos ex directores -el de obras públicas y el de planeación- aquellos a los que despidió, así como la relación entre su actual director de obras públicas y el parlamento de colonias que en mi opinión reciben órdenes directas desde la sindicatura del mismo municipio.

Sin embargo, todo indica que el TAE, su Magistrado preponderante -que evidentemente se esta extralimitando en sus funciones- y los que ya más parecen sus socios, responden a otros intereses ya que en la contradicción y la anarquía, encuentran el espacio para pasar por encima de la autoridad municipal y de lo que se interponga, en busca más que manifiesta de sus objetivos particulares. 

 

miguel.zarateh@hotmail.com  

Twitter: MiguelZarate_12