Presupuesto habemus

El gobierno federal ya tiene presupuesto asignado para el 2014. Las desveladas previas en el Congreso de la Unión, un tanto aceleradas ante la llegada del “puente”, arrojaron ya su resultado y ahora habrá que ver hasta qué punto los legisladores tuvieron buen tino a las asignaciones, si bien proporcionalmente no fueron muy grandes las modificaciones hechas a la iniciativa del Ejecutivo.

La cuestión no está nada lejana a nuestro entorno y de alguna manera los rubros del gasto impactarán en el desarrollo de nuestro estado. Pero, por lo pronto, valdría la pena formular algunas consideraciones generales. Por ejemplo, se puso como premisa que dicho gasto se orientaría hacia las actividades productivas. Sin embargo, a juzgar por las sumas destinadas, lo observable es que se sigue dando prioridad a una estructura obesa del aparato burocrático, además de conceder algunos privilegios no tan discretos al momento de las negociaciones entre partidos.

Algunos ejemplos así nos lo muestran. No se trata solamente de cifras pero hay cuestiones que saltan a la vista, tal es el caso de los 3 mil millones del llamado fondo de capitalidad que no es otra cosa que ayudar a subsanar pérdidas económicas generadas por las marchas y bloqueos en la ciudad de México, y especialmente los daños que causaron y siguen causando los miembros de la CNTE. La pregunta sería ¿por qué tienen que pagar esto todos los mexicanos, especialmente cuando fue clara la ausencia de autoridad del gobierno capitalino para controlarlo? ¿No se antoja obvia la negociación de este punto con el Jefe de Gobierno del DF y la corriente perredista?

Otro caso es el de la frontera aunque con un planteamiento sin duda diferente. Primero se empata el IVA en esa zona con el del resto del país pero, principalmente por las protestas panistas, se negocia el otorgamiento de otro fondo por 3 mil millones de pesos. Por supuesto que los menos culpables de este tema son los habitantes de esos estados y está claro el daño a su economía pero, a fin de cuentas, se trató simplemente de un arreglo político que no se ve duradero ni auténticamente compensatorio.

 Natural y necesaria aunque preocupante es la suma destinada a ISSSTE y seguridad social, alrededor de 700 mil millones y se podría decir que estimulante, al menos para el crecimiento del país, el considerable incremento, del 38 por ciento, a comunicaciones y transportes. Y es que en realidad solamente cinco o seis dependencias fueron favorecidas con aumentos sustanciales, mientras que prácticamente el resto se mantendrán punto menos que estacionarias. Y un aspecto que no debe pasar inadvertido es el déficit, también aprobado, que no es nada despreciable ni pequeño con relación al Producto Interno Bruto.

En cambio, ¿qué podríamos pensar de un incremento al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que ahora por sí solo gastará 2 mil 500 millones de pesos? Y eso que ni siquiera habrá elecciones, menos conflictos electorales. Así de costosa es la democracia en México y hay que sumar nada menos que los casi 12 mil millones que gasta el IFE, que sufrió un “recorte” que, por cierto, en nada afectó curiosamente las prerrogativas que reciben los partidos. Las cámaras de diputados y senadores, a su vez, le cuestan más de 10 mil millones de pesos a los mexicanos.

Efectivamente se tendrá el presupuesto más alto de la historia, una cifra que para muchos nos es difícil de digerir, del orden de los 4.5 millones de millones de pesos y de los cuales, tengamos  en cuenta, poco más del 13 por ciento será lo que se destine a estados y municipios de todo el país.

Ante todo esto, nuevamente pensamos que hay mucha desigualdad, que pese a lo que se diga se sigue priorizando el gasto burocrático y que rubro tras rubro se trabaja mediante negociaciones gobierno-partidos, de manera similar a la forma en que se están realizando las reformas, las que avanzan a duras penas y que constituirán las siguientes luchas, negociaciones y arreglos entre los partidos el resto del año. Así se hace en México todo y, en cuanto al presupuesto, lo único que queda es desear que sea ejercido con eficacia, honestidad y transparencia.

@MiguelZarate_12