Nuevos rumbos en la planeación urbana

Tres cuestiones habrán de incidir de manera importante en el la planeación y desarrollo de la zona metropolitana de Guadalajara –ahora ampliada oficialmente con la inclusión del municipio de Zapotlanejo–, la designación del nuevo director del Instituto Metropolitano de Planeación, el análisis de la obligada reforma al Código Urbano del Estado y la designación del Procurador de Desarrollo Urbano del Estado. Estos aspectos vienen a coincidir, además, con una serie de pendientes y temas inherentes de los que se espera pronto contar con la estructura y la base jurídica necesarias para ordenar finalmente el crecimiento y poner término al caos que en esta materia estamos viviendo.

Pero, vamos por partes. Inicialmente habría que mencionar la importancia de reformar el Código Urbano que está siendo sometido a análisis por parte de la Legislatura local. Y se ha tomado su tiempo el Congreso para llegar a los consensos necesarios puesto que ya hace aproximadamente un año y medio que se trabaja en tal reforma ya que los lineamientos vigentes que datan de 2009, quizá por sus propios defectos ya han quedado plenamente superados.

Sin embargo, el tiempo se agota para la diputación actual y aún persisten muchas dudas y hasta ciertas incongruencias en el proyecto de ordenamiento ya que, al parecer, no fueron tomadas en cuenta varias propuestas de sectores y grupos de trabajo participantes en las consultas, además de que ya terminado la propuesta siempre hay "alguien" que mete mano y modifica a conveniencia. El intento de la Comisión legislativa encargada del tema, presidida por José Trinidad Padilla, fue el de eliminar todos los vacíos legales que hoy por hoy dañan los propósitos de ordenamiento –Trabajo arduo, profesional, incluyente y dedicado, me consta–. A últimas fechas, y quizá con cierta influencia mediática, la cuestión se ha inclinado más hacia la penalización, a la calificación como delito a la desobediencia a la ley en tema, lo que abre también la posibilidad de parálisis en autorizaciones no otorgadas por temor a incumplir la ley.

Además, habría que considerar varios puntos más que están sujetos a la controversia como los porcentajes de cesión o áreas de donación que se busca incrementar en desarrollos de alta densidad, medida que podría arrastrar una consecuencia seria en el aumento del costo de vivienda de las clases más necesitadas. Igual se podría tomar como caso de una serie de disparidades en la integración del citado Código la falta de lógica en los requisitos para elegir Procurador Urbano ya que por una parte se quiere excluir a profesionales relacionadas con el área urbana y, por otro, se hace indispensable experiencia.

Por lo visto la propuesta de reforma puede quedar corta y en ello coinciden organizaciones profesionales, sociales y empresariales y de ahí que quizá solamente queden como alternativas la aprobación para la instalación casi inmediata de mesas de trabajo para otra nueva ley, o bien detener tal reforma e implementar rápidamente acciones para implementar un nuevo documento verdaderamente acorde a la realidad de nuestro estado. Y estamos a días que una nueva Legislatura, mayoritariamente emecista, tome las riendas.

En cuanto a otras cuestiones, fue relevante la instalación de la nueva Junta de Coordinación Metropolitana cuya presidencia recae en el nuevo alcalde de Zapopan, Pablo Lemus. Además, ahí se dio otro paso importante que fue la designación y toma de posesión de quien fungirá como nuevo director del Instituto Metropolitano de Planeación, IMEPLAN. En este puesto fue relevado Alberto Orozco Ochoa y asumió Ricardo Gutiérrez Padilla, lógicamente en un cambio motivado por la nueva conformación política en los municipios conurbados. La verdad es que Orozco Ochoa se desempeñó bien pero no le tocó en suerte contar con alcaldes participativos, y eso que todos eran del mismo partido, los alcaldes que tomaron en serio este tema, fueron limitados solo a Alfredo Barba e Ismael del Toro. Siempre remó contra corriente y esto fue un factor determinante para que pudiera cumplir sus metas.

Ahora para Gutiérrez Padilla el panorama pinta bastante diferente. Aunque sus antecedentes son más bien de corte académico, inmerso más en la teoría y con especialidades distintas, tiene capacidad, cuenta indudablemente con el respaldo de los gobiernos emecistas y, de manera particular, de Enrique Alfaro con quien estuvo muy cerca en el proceso electoral. De suyo hubo cierto extrañamiento de que no formara parte de su gabinete en Guadalajara.

Más por esa situación habrá que esperar que el nuevo director de IMEPLAN tenga la oportunidad que Orozco no tuvo. No fue fácil su nombramiento ya que de seguro tuvo que consensarse incluso con el Gobernador dadas las circunstancias que le precedieron en los tiempos en que dejó la vicerrectoría de la Universidad de Guadalajara o en su participación en la campaña panista de Josefina Vázquez Mota. Ahora, con el apoyo y respaldo total de Alfaro y el beneplácito del resto de alcaldes naranjas, es de esperar mejores resultados en todos sentidos.

Y aquí vale la pena mencionar otro hecho significativo: la postura y relación entre los presidentes municipales de la zona metropolitana y el propio gobernador Aristóteles Sandoval. Para muchos, la impresión general es que el Mandatario jalisciense se observa más cómodo con los nuevos alcaldes que con los que compartió el anterior trienio y que eran de su mismo partido. A fin de cuentas, esto no solamente es sano sino provechoso ya que serán los jaliscienses quienes obtendrán el mayor beneficio. Lo cierto es que la zona metropolitana de Guadalajara va por nuevos rumbos en cuanto a desarrollo urbano. Un nuevo Código, mejoras en la planeación y ordenamiento, tal vez un nuevo Procurador de la materia, serán la esperanza de ello.

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