Jalisco, recesión y política

Por sabido se da que la época de campañas –que formalmente iniciaron hace días pero que de hecho lo hicieron hace meses-, van aparejadas de una recesión oficial que más bien parece vinculada a que lo importante, lo verdaderamente importante, es refrendar posiciones políticas. Nada nuevo, por supuesto, que un gobierno busque apoyar por todos los medios posibles, legales o presuntamente no tanto, a los prospectos de su partido.

Lo malo, o lo peor, es que todas estas cuestiones no dejan de repercutir en la vida diaria, en los quehaceres esenciales. Así, mientras unos buscan el poder, brincar de un puesto a otro o encontrar colocación en las siguientes administraciones municipales o legislaturas, muchas cosas pasan a segundo término y los resultados están prácticamente a la vista. De suyo, de manera preocupante son observables condiciones de auténtica recesión en varios órdenes cuando, se advierte así, las prioridades están puestas en la actividad política.

Un ejemplo de ello es que se desatienden aspectos fundamentales. Recientemente una importante cámara local prácticamente llamó la atención al Ejecutivo de la entidad por no darse al menos un tiempo y encontrarse con algunas delegaciones comerciales norteamericanas. Si estas cuestiones no merecen importancia, quién sabe para el gobierno estatal qué podrá tenerla. El punto es que las misiones de esta clase vienen más a ofrecer que a pedir y en otras entidades todo se vierte en atenciones, facilidades y acciones reales para atraer nuevos capitales y fuentes de trabajo. Aquí, al parecer no.

Prueba de lo anterior es que en Jalisco se presume mucho de lo que se carece y el impulso a la economía ciertamente se nota en las cifras de ocupación laboral y otras pero que en realidad no se han dado precisamente por el gobierno “facilitador” del que se alardea. Las consecuencias son obvias, ¿cuántas grandes empresas han venido por aquí en busca de apoyos y mejor se han ido a los estados vecinos? Solamente hay que ver la forma en que están prosperando Querétaro, Guanajuato, Puebla y otros más porque están de manera evidente más comprometidos con sus objetivos en este sentido. Si se hace un recuento, realmente es impresionante lo que se está dejando ir y quizá por incuria o carencia de una auténtica política de desarrollo económico. Incluso la percepción general en este campo ha sido muy negativa en tiempos recientes.

Ni qué decir del impacto que trae al crecimiento y a la sociedad el estancamiento provocado por la parálisis decretada por un organismo que técnicamente nada tiene que ver con la planeación, el TAE. O sea que los estudios y análisis profesionales, la operación de organismos especializados, la labor de mucho tiempo, puede caer simplemente por el juego de intereses que sin duda existe en el Tribunal más famoso por sus desatinos y sus bloqueos –como el de los planes parciales- que por sus actuaciones supuestamente legales.

Y a todo ello hay que agregar los escándalos que entorpecen sin duda la vida pública. Desde los grandes conflictos nacionales suscitados por las sospechas de corrupción en las altas esferas a los pasajes de la familia presidencial en los que a sus integrantes parece serles totalmente ajena la realidad. Vamos, ni por mínima prudencia el actuar es congruente con la necesidad de que el mismo Presidente levante su imagen en beneficio de todos. Mejor su familia mantiene su vida telenovelesca en sus viajes al extranjero, o en su afición por la alta moda y trivialidades por el estilo. Y luego nos queremos asombrar que los mandos subalternos también encuentren sus cotos de abuso como sucedió con el titular de la Conagua, David Korenfeld, quien solamente se llevó a su apreciable familia de paseo en el helicóptero público.

O aquí en Jalisco con el asunto del magistrado Leonel Sandoval, quien seguramente alentado por algunos aduladores institucionales, se lanzó sin más a “hablar claro” sobre las campañas, su proceso y apoyos presuntamente oficiales a los miembros de su partido, ante un “selecto” grupo privado en el que no faltó quien llevara una grabadora. Son los riesgos, innecesarios casi pueriles de quien ahora está con licencia y que sin duda hizo tambalear seriamente la relación de su hijo, el propio Gobernador, con los que están más interesados que él en empoderar más las siglas de su partido: el gobierno federal.

Y es que, muy a pesar de que en realidad se advierte en muchos aspectos la voluntad del gobernador Aristóteles Sandoval por atender, por resolver, por sacar adelante la administración, parece no involucrarse mucho en la necesidad, por no decir la urgencia, de hacer los cambios obligados en su estructura –algunos ya sobradamente evidentes-, de replantear sus metas y de evitar que, aun con los intereses políticos del momento, el estado no sufra recesión alguna. A la vuelta de las elecciones, nadie sabe si el destino de la entidad empezará a registrar nuevos cambios.

 

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