Falta liderazgo en coordinación metropolitana

Las aspiraciones de contar con una mejor planeación de desarrollo urbano para la Zona Metropolitana de Guadalajara parecen a punto de enfrentar un fracaso más. A pesar de todo el tiempo invertido en el tema e incluso la operación de organismos específicos y demás esfuerzos, la falta de coordinación vuelve a convertirse en la característica de esta importante tarea pendiente y, desde luego, mientras tanto el desorden sigue imperando para gusto y satisfacción de especuladores e interesados en que las cosas continúen como en el pasado.

Lo preocupante es que ya se habían venido dando los primeros pasos para un cambio radical, principalmente con el funcionamiento del Instituto Metropolitano de Planeación. Además, distintas instancias gubernamentales han querido mostrar interés en este sentido, como en Zapopan con la presentación de su “estrategia territorial para la prosperidad urbana Zapopan 2030” que, aunque muy razonable, termina por ser un enfoque aislado de la situación, casi sin tomar en cuenta que dicho municipio no es ni puede ser un ente ajeno a todos sus vecinos.

Por otra parte, los expertos de ONU Habitat, con la anfitrionía de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano –SEDATU-, realizan un “foro de planeación sustentable, una mirada hacia el futuro”, mismo en el que el primero de los organismos citados pone en evidencia una doble postura ante la situación. Por un lado suscribe un convenio con el gobierno de la entidad a través de su Subsecretaría de Planeación, instancia importante para la coordinación metropolitana y, por otro, también extiende la mano a Zapopan para apoyarle en trabajos que ciertamente pueden tener buenas intenciones y fundamentaciones pero que en la práctica no abonan a dicha coordinación ya que se desligan por así decirlo de los problemas comunes de la zona.

Y curiosamente es la misma SEDATU la que celebra el “Día Mundial de la Ciudad” junto con los mismos de ONU Habitat para dar el espaldarazo –uno más- a los desarrolladores de vivienda que son en alto grado precisamente los causantes del desorden derivado, por ejemplo, de la enorme dispersión urbana y deterioro de nuestras ciudades y conglomerados.

Estos desarrolladores en realidad hacen un doble juego, ya que cuando la autoridad invita a evitar la dispersión y propiciar un nuevo concepto de densificación urbana, se aprestan a aplaudir las acciones y ofrecer respaldo cuando, en realidad, trabajan en sentido totalmente contrario. Así vemos cómo echan andar toda la maquinaria pesada sobre cientos de hectáreas de reservas urbanas, tierra económica que incluso se encuentra fuera de los polígonos autorizados por la propia SEDATU.

Y lo más grave del asunto es que los municipios importantes del estado parecen ignorar estas acciones que tienden a la dispersión, misma que a final de cuentas tendrá que representar cuantiosas inversiones para dotar a las nuevas zonas de crecimiento poblacional con infinidad de servicios públicos, comunicaciones, transporte, etcétera. Las soluciones ya no pueden encontrarse en una continua expansión de la mancha urbana sino de manera intraurbana. Llevar cientos de miles de habitantes más hacia las salidas metropolitanas, como en las carreteras a Colotlán o a Ixtlahuacán o hacia nuevos focos ubicados en Tesistán o en Tonalá, es seguir impulsando el error pero, lamentablemente, da la impresión que de manera predominante los alcaldes de Guadalajara y Zapopan, Ramiro Hernández y Héctor Robles, respectivamente, no solamente han sido seguramente mal informados de esta situación sino que ya se ven prácticamente a merced de los desarrolladores y sus pretensiones.

Por lo demás, nadie niega que los expertos de ONU Habitat tengan bastante conocimiento y experiencia en estos temas pero, al igual que las consultorías extranjeras que han llegado a contratar los municipios a costo millonario, les hace falta la experiencia vivida en la metrópoli jalisciense. Bastante caro les ha salido ya a anteriores administraciones confiar en estudios y análisis de empresas y expertos foráneos que, a final de cuentas, no arrojan resultados ya que llegan a conclusiones bastante ajenas a nuestra realidad. Así de simple.

Hay que recordar a estos y a otros funcionarios tan crédulos y hasta fanáticos de la importación de expertos, que ciertamente hay mucha capacidad local y experiencia sobrada para llegar a una planeación definitivamente más ajustada a la situación que vivimos y no solamente echando una “mirada hacia el futuro” o viéndonos ya en la tercera década del siglo. Pero, claro, también hay que evitar que nos invada el “mal tapatío” de los egoísmos, las revanchas y los protagonismos.

Posibilidades de llegar a una auténtica coordinación en la planeación metropolitana las hay y se cuenta ya con instrumentos para ello pero, por citar un ejemplo, ¿qué podrían hacer Alberto Orozco, director de Instituto Metropolitano de Planeacion -IMEPLAN- y los integrantes del consejo ciudadano metropolitano si los mismos alcaldes de la zona no acaban de despertar ni muestran mayor interés digamos siquiera para asistir a las reuniones?

Para colmo hay que tomar en consideración que varios alcaldes ya a estas alturas andan pensando más en el clásico brinco a otros puestos de elección y no hay duda de que podrían estar ya pensando en sus correspondientes licencias al cargo. La situación, pues, no admite demoras. Se quiere coordinación o no para el crecimiento metropolitano, se realizan los esfuerzos o se tiran a la basura como en pasado. Pero, claro, todo depende de que alguien ejerza en este asunto el liderazgo que le corresponde, ponga a cada quien en su sitio y dé un manotazo decisivo y a tiempo. Y este no es otro que el Gobernador del Estado.  

miguel.zarateh@hotmail.com  

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