“Consejos” para un Consejo

Quizá resulte un tanto pretencioso afirmarlo de esta forma pero hay que llamar la atención acerca de que no sea desaprovechada una gran oportunidad: lograr que el Instituto Metropolitano de Planeación realmente funcione. La verdad, después de tanto esfuerzo por consolidar un organismo que represente intereses comunitarios ante las instancias gubernamentales y en temas prioritarios, hace falta mucho más que simple voluntad. Y es que mueve a preocupación que las cosas no empiecen como era de esperar. Los recién instalados consejeros no dieron buena señal tras su toma de protesta ya que hubo ausencias, tropiezos y se hicieron evidentes algunas faltas de coordinación. No es cosa menor la amplia agenda que tienen que atender tales consejeros pues va desde la seguridad pública y restauración de la tranquilidad social, a cuestiones que tienen que ver con la infraestructura para abastecimiento suficiente de agua potable, tratamiento de aguas residuales, o bien los asuntos pendientes de movilidad. Pero, más allá, el consejo se encuentra comprometido en propuestas para mejorar el medio ambiente, espacios recreativos y otros de importancia social. Sin embargo, aterrizar planteamientos no es tarea fácil y lo deseable es que se mantengan los principios establecidos para que del diálogo con las autoridades se deriven soluciones más efectivas y congruentes. Fueron años de esfuerzo y de demandas ciudadanas las que han llevado a la creación y operación de este consejo, en busca principalmente de una genuina participación de sectores profesionales, técnicos, económicos, sociales, etcétera, para lograr la objetividad, imparcialidad y autenticidad de los proyectos oficiales pero, hay que insistir, no se lograrán tales propósitos si se desvanecen sus fines. Claro que se trata de una primera experiencia en este sentido y no hay que ver con pesimismo su desenvolvimiento pero no está por demás que el Consejo también reciba consejos para no terminar convirtiéndose en un ente fallido. Es una novedad que surja un organismo que involucra a ocho municipios conurbados y seguramente se trata de un ejemplo a nivel nacional. Empero, también esto implica un reto para los consejeros elegidos ya que han de trabajar como un verdadero equipo, sin protagonismos, para validar la agenda metropolitana. La política en materia de planeación está evolucionando rápidamente, así como la exigencia de que el gobierno se abra cada vez más a la participación. Por citar un ejemplo, está el caso del mercado Corona, donde se deberá llegar a la toma de decisiones con mecanismos de consulta pública y especializada para llegar a un plan maestro, a fin de que la reconstrucción del inmueble responda a toda una estrategia que favorezca a la zona, incluyendo aspectos como la movilidad, infraestructura, patrimonio, contexto y varios puntos más. De atenderse a estos principios participativos, indudablemente se podría llegar a un proyecto sólido y socialmente sustentado, de seguir inventando el hilo negro, seguiremos dejando dudas así como generando críticas e inconformes. Por ello hay que pedir al Consejo del IMEPLAN que también tome consejos para que, con el titular del instituto, Alberto Orozco y su equipo de trabajo, se logre coordinar el trabajo técnico realizado con la toma de decisiones de los ayuntamientos. Las bases están sentadas para conseguirlo. Ahora lo importante es que sean los mismos consejeros quienes asuman a cabalidad su responsabilidad. Fue mucho lo que se pugnó para conseguirlo. Ahora depende de tal Consejo cumplir con su cometido.

 

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