Bien la “glosa” ¿y luego?

Por principio de cuentas hay que reconocer que no cualquier gobernante se atreve así como así a realizar una comparecencia ciudadana. Y hablamos de aquellas que no se hacen a modo, prefabricadas para que en vez de cuestionamientos simplemente se logren lucimientos. De ahí que de alguna manera no puede soslayarse el mérito de organizar y realizar un ejercicio como el que constituyó la “glosa” al segundo informe del gobernador Jorge Aristóteles Sandoval, misma en que tuvimos la oportunidad de atestiguar y participar.

No fue, desde luego, lo perfecto que se quisiera, pero constituye un avance en el diálogo, si bien los verdaderos resultados se irán apreciando con el paso de los meses y los años y es ahí cuando se podrá apreciar, sobre todo, si se trató realmente de aprovechar esta clase de encuentros para dar respuesta a las demandas, señalamientos, puntos de vista, sugerencias e incluso reclamos de los ciudadanos representados. Esto solamente  el tiempo lo dirá.

Por lo pronto cabe destacar que apreciamos a un Gobernador cada vez más maduro en cuanto al conocimiento de los temas que atañen al estado, a veces un tanto cuanto más que algunos de sus secretarios que distan de llevarle el paso. Y se observa cada vez más que desafortunadamente no todos los integrantes del gabinete caminan al mismo ritmo y ya incluso se aprecian un tanto desfasados con el ritmo del mandatario jalisciense. Esto fue observado por los participantes y por todos aquellos que a través de los medios hicieron seguimiento al proceso aunque, como es de considerar, todavía no se trata de una acción del todo convincente a muchos, quizá por novedosa y poco usual.

Pues bien, en efecto no todos salen bien librados en la estructura que apoya las tareas del gobierno de la entidad y no es de dudar que el propio gobernador Sandoval lo sabe. Ahora lo importante sería que este tipo de ejercicios sirvieran como evaluación para el gabinete y que dependiendo lo bien librados que resultasen o no, se  empezara con realizar los cambios necesarios para que planes y proyectos no sigan  cojeando o se encuentren  con escollos que siguen afectando y preocupando a la población.

La intención de este comentario va en el sentido de lo importante que serán las respuestas reales a dicha glosa pero, a fuerza de citar algunos ejemplos, bien valdría la pena analizar las deficiencias que manifiestan algunas secretarías en particular. No son las únicas que requerirían calificaciones poco aprobatorias pero vayan los casos de las secretarías de Movilidad y la de Desarrollo  Económico. En la primera, simplemente los temas encargados siguen sin resolverse, como el transporte público y ahora habrá que ver la infinidad de problemas –muchos de los cuales pudieron ser previstos desde hace tiempo, que ocasionarán las obras de la línea tres del tren al quedar cerrada una parte importante de avenida Alcalde, igual podríamos hablar de algunos detalles de la obra -como el multimillonario contrato para supervisar a los supervisores y que recae en quien hizo el proyecto- pero eso es tema de otra ocasión.

Ya de otras cosas relativas a Movilidad mejor ni hablamos ya que ni siquiera las observaciones del observatorio del ramo han sido atendidas. Y en el tema de desarrollo económico, nada bien se ha visto a su titular ya que se basa en numeralia y en datos que, pese a su origen en cifras del Seguro Social y otras por el estilo, no reflejan que el verdadero problema que enfrenta Jalisco para la obtención de mayores inversiones y fuentes de trabajo está en la falta de una verdadera competitividad ante otras entidades, por supuesto, mejor preparadas y organizadas en este aspecto.

Se habla, y no está mal, de los logros obtenidos, pero solamente en lo que va de la presente Administración, ¿cuántas empresas importantes nacionales y sobre todo del extranjero han optado por irse a otros estados, vecinos la mayoría, por el otorgamiento de mayores facilidades e incentivos a los inversionistas? También, claro, se advierten claras deficiencias en la capacidad de operación para avanzar en ello. Lo que se aprecia en otros términos es la falta de consultores profesionales en distintas actividades de la Administración estatal aunque esto también es otro tema.

Y habría que analizar otras cuestiones que quedan en el aire, como es el lograr la unidad de criterios en los temas metropolitanos. Aún respetando la autonomía de los municipios, al menos se ha dicho que los alcaldes de la zona conurbada están de acuerdo en resolver conjuntamente los problemas que atañen a todos, bajo la rectoría del estado, pero hay casos de rebeldía como el de Zapopan que parecen no estar de acuerdo y siguen haciendo las cosas por su lado. Fortalecer el IMEPLAN es la fórmula donde esperamos una acción fuerte y decidida del Gobernador.

Sin embargo, para que se pueda calificar la “glosa” como algo verdaderamente importante y trascendente, habrá que esperar respuestas y no las que se pronunciaron un tanto a bote pronto, sino aquellas que se traducen en actos de gobierno, en decisiones claras y concretas. Cuando se comprometen cuestiones como la transparencia, habrá que evitar ante todo la simulación ya que esto daría al traste con el propósito de vincular al gobernante y su administración con los auténticos intereses de los ciudadanos que cuentan con este nuevo instrumento para manifestarse.

En general puede decirse que el ejercicio de la 2da glosa es positivo, comparada a la del año pasado se nota una mejoría  y hay que aquilatar en ello la experiencia de David Gómez Álvarez para darle el marco y la mecánica adecuada. Ahora lo fundamental, hay que insistir, es el seguimiento a los temas. Vamos, no debe constituir una práctica rutinaria de cada año sino una tarea que habrá de continuarse y de ser posible encontrar los instrumentos para que transcurridas las palabras se pase simplemente a los hechos.

 

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