Agua, mucha agua… pero

En días recientes la metrópoli ha resentido los efectos de intensas lluvias que, como acontece año con año, nos alegran suponiendo que serán benéficas para Chapala y para nosotros pero, de igual manera, las inundaciones que provocan entorpecen la vida de muchos, desquician el ya de por sí complicado tráfico y, a veces, lamentablemente también causan muertes y daños. Es un ciclo que no hemos podido superar y peor es que no hay soluciones a la vista mientras vemos como los torrentes de agua no tienen otro destino que el drenaje y los ríos contaminados.

Ya hace muchos pero muchos años que los gobiernos no se ocupan a fondo del problema de inundaciones. A lo sumo se trata de “prevenir”, por decirlo de algún modo, a base de desazolvar los puntos críticos. Se tiene bien detectada y estudiada la situación, hay proyectos concretos para atenderla pero ¿por qué gobiernos de todos colores van y vienen y nadie asume el compromiso de realizar las obras correspondientes?

Parece mentira pero debe haber mucho de cierto en el hecho de que esta clase de obras, bastante caras para su ejecución, no se “ven” como otras, quedan sepultadas materialmente y, en efecto, carecen del impacto propagandístico de las que sí “lucen” y enorgullecen a las administraciones. Volvemos a lo mismo, se da prioridad a todo aquello que contribuye a la imagen pública del gobernante en turno.

En el pasado hubo gobiernos valientes que se esforzaron por efectuar esta clase de obras que, por su naturaleza, suelen ser colosales y a veces hasta heroicas y sacrificadas, lo cual se dio de manera destacada en los gobiernos estatales y municipales entre los sesentas y los ochentas, principalmente. Si no fuera por ello, prácticamente no habría recurso suficiente ahora para realizarlas. No obstante, como en muchos rubros, se van posponiendo soluciones y en la actualidad el plan factible más integrado, el PROMIAC que data de hace casi ocho años, implicaría una inversión aproximada de 5 mil millones de pesos. Que se sepa, no hay un proyecto inmediato para realizarlo.

Vamos, por lo menos se mostraría algo de voluntad por parte de las autoridades si se procediera con un plan de obras continuado y de relativo bajo costo. Dentro del mismo programa de manejo integral de aguas pluviales, existen dieciséis proyectos donde hay obras que costarían alrededor de treinta millones de pesos. De ejecutarse un año tras otro, se iría paliando el problema de inundaciones en espera, desde luego, de las grandes obras que más temprano que tarde serán verdaderamente imprescindibles.

Sin embargo hay avances importantes, me preocupa las declaraciones de la autoridad en este tema, pareciera ser que no toman en cuenta los cambios en la nueva normatividad de agua en el estado que establece que todo establecimiento comercial, habitacional, industrial, etcétera, que abarque superficies impermeables, debe contar con estudios de impacto hidrológico, condiciones de infiltración y controles de escurrimientos. Se ve necesario, así, que esta legislación realmente se aplique, de manera que obliga a cualquier desarrollador a infiltrar las aguas de lluvia en el subsuelo y   al menos no se acentúe el problema de inundaciones en la zona de la capital jalisciense y quizá también en otras áreas urbanas de la entidad.

Soluciones las hay, a corto, mediano y largo plazo, sólo que nuestros gobernantes no parecen estar muy interesados en procurarlas. Incluso se llega al extremo de que las autoridades se culpan unas a otras de las consecuencias graves y trágicas, como sucedió con los efectos fatales de las tormentas de días pasados. Mejor sería que el gobierno pensara en que se trata de una cuestión prioritaria, tanto o más que algunas a las que se presta mayor atención por el simple hecho de que representan obras más vistosas y hasta de relumbrón. No hay interés obviamente en aquellas que, pese a su urgencia, se entierran sin prestarse al lucimiento político. Así parecen las cosas.

 

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: @MiguelZarate_12