Cuentan más valores que colores

También el 22 de abril de 1992 marcó cambios históricos en lo político para Jalisco. Además del impacto social de aquel trágico suceso -cuyos efectos hasta la fecha merecen tema aparte-, la verdad es que constituyó una inconformidad y toma de conciencia ciudadana que no tardó mucho en propiciar en este estado una debacle gigantesca en un gobierno priista aferrado por décadas y, se decía entonces, a prueba de todo e imposible de superar más que muy limitadamente por su único contrincante, el panismo.

Pero para los que han vivido solo durante el último cuarto de siglo, resulta difícil entender que una suma de situaciones a principios de los noventas (crimen, narcotráfico, el asesinato del Cardenal y una estrepitosa caída económica en el país al final del gobierno salinista, entre otros), pudieron provocar la "alternancia" anhelada por muchos y puesta, en su caso, en manos de los blanquiazules que ejercieron aquí, a su vez, su propia hegemonía durante cerca de tres sexenios. Y, luego, otra vez la molestia social arrojó sus inexorables resultados y, vuelta de nueva cuenta, el tricolor logró recuperar el terreno para alcanzar otra vez, la tierra prometida del poder en la entidad.

Lo que pasó en la pasada elección, pues, sabemos no fue tan casual ni incidental. Los naranjas se toparon con una oportunidad que supieron aprovechar y el liderazgo natural de Enrique Alfaro hizo el resto para permitir que ahora un partido por el que hasta poco nadie daba ni condiciones de supervivencia y que a escala nacional sigue siendo una fuerza bastante secundaria, sea el que gobierna a seis de cada diez jaliscienses. -¡Sí señores presidentes municipales y diputados, se lo deben y no lo duden a Enrique!- Pero todo tendrá que tomarse en cuenta hacia el futuro inmediato, sobre todo que está tan demostrado que la confianza ciudadana puede igual perderse o ganarse en muy poco tiempo.

Varias de las condiciones nacionales y estatales se han venido repitiendo a últimos tiempos. Por un lado, el actual gobierno de la República no parece abonar nada o poco positivo al futuro político de los priistas en el estado, a no ser que se le quiera apostar en exceso a la realización de la línea tres del tren eléctrico y, por otra parte, el gobernador Aristóteles Sandoval seguramente tiene presente que cada uno de sus actos está siendo medido no solo por sus antagonistas de partido sino por todos los ciudadanos.

Cuestiones se podría decir casi normales en una administración como efectuar relevos en su estructura gubernamental, en su caso, habrán de traer sus propias consecuencias. Hace unos días dio a conocer los cambios en una importante Secretaría, la de Salud, para, -así se anunció-, una "renuncia inesperada" de su anterior titular, nombrando a un funcionario bastante cuestionado por su anterior gestión en el Seguro Popular, Antonio Cruces. Y por lo que toca a Mauricio Gudiño, ahora ubicado en una relevante Subsecretaría en el área de finanzas de la entidad, sin duda tendrá una nueva oportunidad merced a la indudable confianza de su amigo el Gobernador, que ojalá sea para bien y suficiente para superar controversias anteriores.

Sin embargo, los partidos políticos en general no están exentos de vivir problemas y a veces parecen empeñarse en repetir los errores de otros. Así como se ven las cosas, a estas alturas quién puede negar que el mismísimo Movimiento Ciudadano ya juega con las mismísimas cartas que sus odiados rivales a los que superó por constituir la "diferencia" en el mundo bipartidista que era Jalisco. El ejemplo claro de que no está ajeno a los arreglos por debajo de la mesa y a las negociaciones que tanto ha censurado, son a manera de muestra las designaciones en la Procuraduría de Desarrollo Urbano y la entrega inverosímil de nada menos que una Magistratura en el Poder Judicial a un panista sin experiencia alguna en la judicatura. No disimulan ni tantito la disciplina tajante mostrada en la aplanadora de las votaciones en bloque para estas y otras designaciones, habrá que ver qué sucede con lo que viene. Y eso que al menos no procedieron los emecistas finalmente a ceder ante la postulación concertada para encumbrar en ese puesto a un excandidato contrincante a Gobernador del ala de ultraderecha.

Para los del MC, como para los demás, queda latente una espada de Damocles que de alguna manera debería quitarles de vez en cuando algunas horas de sueño: el independentismo político. El hartazgo de la partidocracia indiscutible que vive el país, termina por crear opciones a los que se van por la libre y triunfan, como fue localmente el caso de Pedro Kumamoto, quien abre camino a aquellos que pudieran en el futuro librarse de filiaciones y buscar el voto ciudadano sin el respaldo de los clásicos "logos" en las boletas electorales.

Hay quienes ya ven los cambios en el poder estatal apenas a la vuelta de la próxima elección pero al menos hay todavía en el emecismo conciencias de que nada está seguro ni comprado con una sociedad tan crítica como la jalisciense. Para el PRI, será más que complicado afianzarse en la silla de Casa Jalisco y por ello se llama a combate a reservas de la más amplia trayectoria y experiencia, como a José Socorro Velázquez, mientras que el PAN aspira ya no al pastel como antes sino de menos a una tajada mayor a los mendrugos actuales. No obstante, tricolores, blanquiazules y naranjas, han de inculcar en sus huestes que nada está escrito y que, por fortuna, para los ciudadanos cuentan ya y cada vez más los valores que los colores.

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