Articulista invitado

El crecimiento de la economía y las finanzas públicas en 2014

El déficit público de 1.5 por ciento del PIB, aprobado para 2014 junto con la reforma hacendaria, son los elementos que nos permiten tener crecimiento en el gasto.

Recientemente, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público revisó su pronóstico de crecimiento para 2014, el cual se redujo de 3.9 a 2.7 por ciento. Como se ha mencionado, la revisión obedece fundamentalmente a factores transitorios que afectaron la economía en el primer trimestre del año, entre los que se encuentran la debilidad de la economía global, una menor producción petrolera y el efecto de los nuevos gravámenes aplicables a combustibles y a algunos alimentos y bebidas, con el objetivo de combatir la obesidad. Al disiparse estos factores, se prevé que se fortalezca el dinamismo de la economía, tanto en el resto del año como en años subsecuentes.

Cabe recordar que el objetivo de los impuestos sobre los combustibles contaminantes y los alimentos y bebidas con alto contenido calórico era justamente reducir el consumo. Para que ello sucediera era necesario que los impuestos se tradujeran en un incremento de una sola vez en los precios de estos bienes, y que con ello cambiaran los patrones de consumo de los hogares.

Si bien aún no contamos con suficiente información para hacer una evaluación detallada, los resultados hasta el momento parecen favorables, incluso llevando a que se propongan gravámenes similares en otros países, como ha sido el caso de Chile.

La reforma hacendaria fue diseñada para que no tuviera impactos negativos sobre la inversión o el empleo, y la información disponible indica que ese es el caso. En primer lugar, los incrementos en las tasas de impuestos mantienen a México en un lugar muy competitivo a escala internacional: la carga impositiva total sobre el ingreso empresarial, de 37 por ciento incluida la combinación de los impuestos a los dividendos y el ISR empresarial, es menor al promedio de la OCDE (42 por ciento) y a la de países emergentes con alto crecimiento, como Chile (40por ciento) y Corea (51 por ciento). En cuanto a lo observado, la inversión en maquinaria y equipo tuvo un crecimiento mensual de 5.3 por ciento en febrero, y la inversión en construcción se expandió 3.4 por ciento. Además, en el primer trimestre la inversión extranjera directa ascendió a 5 mil 821 millones de dólares, monto mayor en 17 por ciento a la cifra del mismo periodo año pasado. Cabe destacar que parte de esa inversión fue dirigida a sectores en los que aplican nuevos impuestos, como el alimenticio, lo cual va contra la idea de que la reforma redujo la inversión.

Por el lado del empleo, a abril se han creado 312 mil puestos formales de trabajo, cifra mayor a la del año pasado y que implica un crecimiento de 3 por ciento anual. Dado que el incremento en impuestos fue mayor en la zona fronteriza, cabría entonces esperar que ahí se hubiera observado una evolución negativa si es que la reforma hacendaria tuviera algún efecto negativo. Se observa lo contrario: en la frontera, el número de nuevos empleos registrados en el IMSS es 40 por ciento mayor a la cifra del año anterior, para una disminución en la tasa de desocupación.

A pesar de la revisión a la baja en el pronóstico de crecimiento, no se tiene contemplada ninguna modificación a las proyecciones de finanzas públicas para el año. Como ya se ha informado mensualmente, a pesar de que la economía creció menos de lo esperado, la evolución de los ingresos tributarios en 2014 ha sido consistente con lo esperado. Para lo que queda del año se espera que los ingresos continúen en línea con lo previsto, considerando además que ya pasó el momento de máxima debilidad económica y que el ritmo de expansión de la economía se incrementará al avanzar el año.

El comportamiento de los ingresos implica que se cumplirá con todas las metas de gasto y con el déficit público aprobados por el Congreso. Esto es importante, dado que permitirá que el gasto público estimule la economía y que se mantenga el déficit público contracíclico que se planteó para este año.

En ese contexto, el gasto público tuvo un crecimiento de 13.2 por ciento en el primer trimestre, en el que destaca el aumento de 46.5 por ciento de la inversión pública. Para el resto del año se espera un dinamismo similarmente elevado. El gasto ya tiene un impacto importante sobre la actividad, como lo evidencia el crecimiento del empleo en el sector de construcción, donde se han creado 63 mil puestos de trabajo en lo que va del año, comparado con una caída de 30 mil empleos en el mismo periodo de 2013.

El déficit público de 1.5 por ciento del PIB, aprobado para 2014 junto con la reforma hacendaria, son los elementos que nos permiten tener ese crecimiento del gasto. Al respecto, cabe notar que si bien el déficit es mayor al observado en años anteriores, es un monto moderado y muy inferior a los déficit cercanos a 10 por ciento del PIB que se llegaron a observar en Estados Unidos, Italia o España. El déficit nos permitirá estimular la economía sin poner en riesgo la estabilidad macroeconómica que hoy México ha logrado. Muestra de ello es que las tasas de interés en el país han bajado en 2014, con una reducción de 0.6 por ciento en la tasa de interés de los bonos gubernamentales a 30 años.

No obstante lo anterior, es claro que el crecimiento del país es inferior al que debería ser. Para alcanzar uno mayor se necesita más inversión en infraestructura y una red de seguridad social más incluyente. Para ambos se necesitaba de la reforma hacendaria. Al mismo tiempo, es necesario perseverar con los otros cambios que se han realizado, como las reformas laboral, de educación, de competencia económica, en telecomunicaciones, financiera y en energía. Solo de esta forma podremos detonar el enorme potencial de la economía mexicana.